En una emotiva Eucaristía exequial celebrada hoy a las 13:00 horas en la Iglesia Catedral, el clero diocesano, la comunidad local y familiares encomendaron al Señor el alma del joven presbítero, quien partió a la Casa del Padre en la Solemnidad de la Ascensión.
SAN BERNARDO, 20 de mayo de 2026. Con el corazón conmovido pero firmemente sostenido por la virtud teologal de la esperanza, la Diócesis de San Bernardo despidió hoy en la Santa Misa de exequias al Padre Jonathan Aristizábal Duque. La sagrada liturgia tuvo lugar a las 13:00 horas en la Iglesia Catedral de San Bernardo , siendo presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz. En la celebración participaron numerosos miembros del presbiterio, diáconos, fieles y la familia del querido sacerdote.
Durante la homilía, Monseñor Juan Ignacio González expresó el profundo impacto que causa en la comunidad eclesial la temprana partida de un presbítero de tan solo 33 años de edad y con apenas dos años de fecundo ministerio sacerdotal. “Humanamente, sentimos el dolor, la sorpresa y el peso de la separación. Pero la fe nos hace mirar más alto y más lejos”, manifestó el Obispo diocesano , vinculando este misterioso designio con el día en que aconteció su deceso: la luminosa Solemnidad de la Ascensión del Señor.
Un testimonio de entrega misionera y servicio abnegado
El Pastor diocesano recordó con gratitud el marcado espíritu misionero que caracterizó la vida del Padre Jonathan, quien dejó su propia tierra y legítimos proyectos personales para acudir a servir allí donde la Providencia divina y la Iglesia lo requerían. Pese a la brevedad de su paso terrenal, su labor dejó una huella imborrable, particularmente por su entrega silenciosa y perseverante en la Parroquia Santa Teresa de los Andes de El Bosque, así como en su capellanía en el Hospital El Pino.
“Era un sacerdote trabajador e incansable, que no se guardaba para sí mismo” , enfatizó Monseñor González, rememorando su amor entrañable a la Santísima Eucaristía, sus prolongados momentos de oración y el desvelo espiritual con el que asistió constantemente a los enfermos, familiares y funcionarios de la salud.
De igual modo, se extendió un sentido reconocimiento a su familia, nacida en un hogar profundamente creyente. La Iglesia Diocesana agradeció públicamente a sus padres, José y Martha, y a sus siete hermanos -entre ellos, un hermano que comparte el ministerio sacerdotal y su hermana Patricia, presente en el templo- por el generoso testimonio de haber procreado y entregado un hijo enteramente para el servicio del altar.
Llamado a las vocaciones y amparo de la Virgen del Carmen
La vida del Padre Jonathan, quien además era miembro activo del Movimiento Lazos de Amor Mariano, se transformó hoy en una interpelación directa para las nuevas generaciones. En sus palabras finales, el Obispo instó a los jóvenes a interrogarse con valentía ante el llamado del Señor, recordándoles que “vale la pena entregar la vida a Cristo” y que no deben temer responder con generosidad. Asimismo, exhortó a los fieles laicos a perseverar en la oración constante por el cuidado, sustento y santificación de sus pastores.
Al término de la Eucaristía, el alma del Padre Jonathan fue encomendada de manera filial al amparo de la Santísima Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile y protectora de los sacerdotes , con la firme oración comunitaria de que Cristo resucitado le abra las puertas de la Jerusalén celestial para el descanso eterno de quien fue un servidor bueno, fiel y generoso.
Para consultar los antecedentes generales de las disposiciones eclesiales informadas previamente, se mantiene a disposición de los fieles el comunicado emitido por este Obispado en el siguiente enlace oficial: https://www.obispadodesanbernardo.cl/2026/05/19/exequias-y-misa-funeral-del-pbro-
Fotografía: gentileza Hno. Juan Pablo Díaz


