Recorremos ya el camino de la Cuaresma y la Iglesia nos invita, como madre y maestra, a volver a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que la fe recobre su fuerza y el corazón no se deje arrastrar por la dispersión y el ruido cotidiano, especialmente fuerte al inicio del año. Este tiempo santo es una oportunidad para dejarnos renovar por la gracia y caminar con Cristo hacia el misterio de su Pasión, Muerte…