Tribunal Eclesiástico

Nulidad Matrimonial – Tribunal Eclesiástico

El Tribunal Eclesiástico, es un órgano que pertenece a la diócesis y tiene la potestad de juzgar delegada del Obispo, en este caso Monseñor Juan Ignacio González.

El Tribunal Eclesiástico responde a una medida pastoral, para que los fieles de esta sede eclesiástica  o que hayan contraído matrimonio en ésta, puedan preguntar sobre la validez o invalidez de su matrimonio.

En caso de consultas:
Secretaria

Karina Mihovilovic
Fono: 228591137 anexo 204
Mail: tribunaleclesiastico@obispadodesanbernardo.cl
Atención: Lunes a viernes de 09:00 a 13:30 horas.

Moderador del tribunal
Mons. Juan Ignacio González Errázuriz
Doctor en Derecho Canónico
Mail: jigonzaleze@gmail.com
Fono: 228591137 – 228586971 – 228598163
Casilla 320 – San Bernardo

Defensor del Vínculo
Bernardino Arance
Doctor en Derecho Canónico
Casilla 320 – San Bernardo

Juez Instructor 
Sra. Sigal Rodríguez Conca
Abogada – Licenciada en Derecho y Licenciada en Derecho Canónico
Mail: tribunaleclesiastico@obispadodesanbernardo.cl
Fono: 228591137 anexo 204
Casilla 320 – San Bernardo

Abogada
Sra. Claudia Hernández Miño
Licenciada en Derecho
Mail: tribunaleclesiastico@obispadodesanbernardo.cl
Fono: 22 8591137 anexo 204
Atención: Martes y Jueves 10:00 a 13:00 horas.
Casilla 320 – San Bernardo

Perito
Sra. Camila Llínas Ibáñez
Psicóloga
Mail: tribunaleclesiastico@obispadodesanbernardo.cl
Fono: 22 8591137 anexo 204
Atención: Martes y Jueves 10:00 a 13:00 horas.

Notario
Canciller secretario Pbro. Eric González
Promotor de Justicia
Fono Fax: 22 8591137 anexo 208
Casilla 320 – San Bernardo

 

¿Qué es el Tribunal Eclesiástico?

El Tribunal Eclesiástico, es un órgano que pertenece a la diócesis y tiene la potestad de juzgar delegada del Obispo, en este caso Monseñor Juan Ignacio González.

El Tribunal Eclesiástico responde a una medida pastoral, para que los fieles de esta sede eclesiástica  o que hayan contraído matrimonio en ésta, puedan preguntar sobre la validez o invalidez de su matrimonio.

El Tribunal Eclesiástico revisa por medio de un proceso que requiere un atento estudio la validez o existencia del sacramento del matrimonio o bien si se prueba lo contrario se declara que nunca existió. La nulidad matrimonial no es un divorcio, no se termina con lo que existe sino que por el contrario se revisa si ese matrimonio nació válidamente al momento de consentir, o bien al momento del consentimiento cuando se entrega la mujer en toda su feminidad al marido y el marido en toda su masculinidad a la mujer existió un vicio o falencia de tal magnitud que no permite que ese matrimonio nazca.

El Tribunal Eclesiástico busca la verdad sobre ese matrimonio en particular, y son las personas interesadas en que se revise su caso las que aportan las pruebas sea de testigos e informes médicos o psicológicos, por ejemplo, para lograr la certeza moral de la nulidad de ese matrimonio en los jueces.

Para que la persona pueda volver a casarse por la Iglesia, es decir, recibir nuevamente el Sacramento del Matrimonio, se requiere que el Tribunal Eclesiástico de Primera Instancia, en este caso, el de la Diócesis de San Bernardo, declare la nulidad del matrimonio después de un proceso de investigación que dura aproximadamente un año y luego ser ratificada esa sentencia de nulidad por el Tribunal Eclesiástico de Segunda Instancia, que corresponde al Tribunal de la Conferencia Episcopal Chilena, con sede en Santiago, cuyo proceso dura aproximadamente 6 meses, según señala el Código de Derecho Canónico.

Los fieles tienen el derecho que el Tribunal Eclesiástico de su Diócesis o de la Diócesis donde contrajeron matrimonio, revise la validez o invalidez de su matrimonio, es decir, si su matrimonio al momento de contraer, adolecía de alguna causal de nulidad, que el Tribunal determinará a partir del relato de la persona y la investigará.

Las causales de nulidad que pueden afectar a un matrimonio al momento del consentimiento, es decir, cuando se da el sí delante del sacerdote o diácono debidamente delegado, pueden ser de diferentes tipos, es posible que un tipo afecten a la forma del sacramento, otro tipo, afecte a la libertad de las personas que contraen o bien, al conocimiento que ellas tengan sobre el matrimonio o sobre el otro cónyuge, su capacidad de conocer y autodominio de poder donarse en su conyugalidad. Y por último, un tercer tipo o grupo de causales que serían los impedimentos, estos son circunstancias objetivas que afectan a la persona que desea contraer, por ejemplo un parentesco cercano, la impotencia, un matrimonio anterior no declarado nulo, entre otros.
A partir de la historia vital o biografía relatada que la persona entrega al Tribunal Eclesiástico en su demanda, el Tribunal determina que causales se encuentran configuradas y estas son las que investigará y serán las que se deben probar en el juicio, que dichas causales existieron al momento de contraer, con el fin, como ya se dijo de lograr la certeza moral en los jueces, de lograr el convencimiento de que ese matrimonio en realidad nunca existió, sino que sólo había una apariencia de matrimonio y por ello pese a los esfuerzo de las partes fue imposible subsanar el fracaso que sufrieron en la convivencia matrimonial.

Para eso, la misma Iglesia contempla diferentes causales que están descritas en el código y que apuntan a tres áreas.

1- Impedimentos: son causas que afectan a la persona, por ejemplo consanguinidad, entre primos hermanos no se pueden casar si no tienen una dispensa del obispo, ¿por qué? Para respetar el orden que hay en la familia. Otro impedimento es la disparidad de cultos, es decir si te quieres casar con una persona de otra religión también necesitas una dispensa, sin la cual el matrimonio es inválido.

2- Afecciones y anomalías del consentimiento o libertad de la persona: se refiere al conocimiento que tenga sobre el matrimonio, si hay un tipo de anomalía en la persona que la haga incapaz de asumir los deberes y derechos del matrimonio, que su libertad se vea afectada por miedo, por dolo o engaño, o bien porque desea excluír alguna de las propiedades esenciales del matrimonio o el matrimonio mismo, o bien,por falta de libertad interna de la persona, una autodeterminación sin discreción ni discernimiento sobre la decisión matrimonial.
3- Forma: La forma no es por derecho divino esencial al matrimonio, pero la Iglesia para una mayor publicidad de los matrimonios que se contraen y que no hayan matrimonios ocultos, pide que el matrimonio se celebre de una forma determinada, con ciertos requisitos, ante testigo cualificado, es decir, un sacerdote competente o bien un delegado por él, y si no se respeta esto también puede ser causa de nulidad.

¿Cuál es la competencia de este Tribunal?

El Tribunal Eclesiástico conoce sobre todo las causas de nulidad matrimonial.Las causas de nulidad matrimonial que se conocen en este tribunal son de los matrimonios que se realizaron en esta Diócesis o que uno de los cónyuges vive en ésta Diócesis o que la mayoría de los testigos o pruebas en general se encuentren en esta Diócesis. Si no se respeta estas normas de competencia el proceso igualmente es válido y su sentencia vinculante pero al Tribunal se le amonesta por no respetarlas.

¿Cuáles pruebas se presentan en el juicio?

“Esto es un proceso que se lleva ante hombre y a la vez se revisa la existencia de un sacramento y por lo mismo hay que demostrar a través de pruebas que ratifiquen y confirmen lo que se solicita”.

Estas pruebas pueden ser:

1.- Testigos, personas cercanas, como amigos o familiares de los cónyuges, que hayan conocido a las partes desde antes de contraer matrimonio o que estén en antecedentes de algún hecho que afecta el consentimiento o la libertad de los contrayentes;

2.- Pericias médicas o psicológicas, informes de los especialistas a los que hayan asistido para realizarse algún tratamiento médico o psiquiátrico y se presentan esos antecedentes, confirmando sus dichos.
El Tribunal puede derivar a la persona a un perito habilitado por el mismo Tribunal para que informe al Tribunal sobre la veracidad de la parte, que es capaz de ver la realidad tal cual es o si es una persona influenciable, temerosa, dependiente o si está mintiendo. “Tiene que haber asimetría entre el peritaje y lo que la persona declara y la causal que está invocando”. O bien, si la persona adolece de alguna anomalía que afecte su voluntad y no le permita donarse y cumplir las obligaciones y deberes del matrimonio, cómo también se puede informar que al momento de contraer padecía una grave falta de discernimiento o discreción de juicio sobre lo que implica el matrimonio y el otro cónyuge.

3.- Documentos, todo tipo de documentos privados o públicos, cartas, que las partes deseen aportar en el procesos

¿Cuál es el proceso a seguir?

El demandante o parte actora, interpone una demanda o querella de nulidad del matrimonio que contrajo con la parte demandada o convenida. Lo que se demanda es la nulidad del matrimonio y no a la otra persona. Luego se le notifica de la demanda a la parte convenida y se le ofrece asistir al Tribunal y realizar una contestación de la demanda. Se puede hacer por correo electrónico o acudir a las oficinas del Tribunal. Posteriormente se fija el dubio, o fórmula de dudas, que son las causales que en ese proceso se investigarán, una vez que se ha dado la oportunidad de escuchar a las dos partes, se determina qué causales se van a investigar y ha ese decreto se le llama dubio.
Después de cada etapa, se le va notificando al defensor del vínculo, es decir, después de la demanda y contestación, después del decreto de dubio y así sucesivamente durante todo el proceso, estas notificaciones son indispensables para la validez del proceso, ya que el Defensor del vínculo es el oficio eclesiástico que tiene por función defender siempre la validez del matrimonio que se presume mientras no se pruebe lo contrario.

Se recogen todas las pruebas posibles ofrecidas por las partes o solicitadas por el tribunal, después del decreto de instrucción de la causa y cuando se finaliza con la última prueba se dicta el decreto de publicación, esto quiere decir que el abogado y defensor revisarán las pruebas para ver si pedirán una nueva o solicitarán que se amplíen las causales que se investigan.
A continuación viene el último decreto que es la conclusión de la causa, donde se dice que la causa ya concluyó y el abogado debe a través de argumentos de derecho mostrar porque considera probada la causal de nulidad solicitada y el defensor del vínculo reclamará lo contrario es decir, porque considera que no está probada.

Después de los alegatos en derecho pasa a sentencia donde puede fallar una juez unipersonal con un voto asesor, es decir, con un experto en derecho que le de su parecer sobre la acusa y su prueba, o bien, en sala es decir tres jueces de los cuales uno puede ser laico y los otros necesariamente sacerdotes expertos en derecho canónico decidan si la causal de nulidad está probada o no, si alcanzaron la certeza moral de que ese matrimonio no existió y que sólo había una apariencia de matrimonio.

El proceso en el Tribunal Eclesiástico de Primera Instancia tiene una duración según señala el código de un año, en la práctica esto se retrasa dependiendo de la diligencia de la parte actora y de la asistencia de los testigos, puede llegar a durar dos años, y en Segunda Instancia, es decir en el Tribunal Eclesiástico Nacional de Apelación, tiene una duración según señala el código de 6 meses, aunque por el exceso de trabajo que tienen a veces demoran alrededor de 8 meses.

¿Qué es el Tribunal Eclesiástico de Segunda Instancia?

El Tribunal Eclesiástico de Segunda Instancia es un tribunal para todo Chile de la Conferencia Episcopal que se llama el Tribunal Eclesiástico Nacional de Apelación. Todas las causas después de ser falladas en primera instancia, van siempre a esta segunda instancia, para ser confirmadas o denegadas. El Tribunal Eclesiástico de Apelación, puede si tiene dudas abrir nuevo proceso y solicitar pruebas, o bien confirmar la sentencia de primera instancia o denegarla, en este último caso la persona que ha tenido un sentencia afirmativa en primera instancia y luego una negativa en segunda puede apelar a Roma apara que revise su causa, como tercera y última instancia.
Es indispensable para que se declare la nulidad de un matrimonio que existan dos sentencia concordes o de acuerdo que declaran que este matrimonio no existió, la de Primera y la segunda instancia, ya que esa es una medida de protección al matrimonio por la importancia que esta sacramento e institución tiene para la iglesia y la sociedad entera.

¿Cuál es el costo del proceso?

En el Tribunal Eclesiástico de San Bernardo, lo que se hace es ver lo que la persona tiene en sueldo líquido. De ese sueldo líquido se le pide que, a través de recibos, demuestre sus gastos permanentes, como colegio, universidad, la hipoteca, cuotas de retail, etc. De lo líquido que le queda para vivir se obtiene un porcentaje, dicho porcentaje es según un rango que va desde un 1% hasta un 10% dependiendo de cada caso y eso es lo que paga de 10 a 12 meses. Si a la persona cambia su situación económica y no puede pagar debe asistir al Tribunal e informar sus condiciones económicas actuales, “La idea del Obispo y por consiguiente del Tribunal es que nunca las costas sean un problema para ejercer el derecho del fiel de venir a pedir que revisen la validez de su matrimonio.La realidad de San Bernardo es muy diferente, tiene zonas urbanas, rurales… y también es sabido que ellos tribunales Eclesiástico jamás lograrán generar recursos para la diócesis sino que es como se ha explicado un servicio que se tiene la obligación de prestar a los fieles”.

¿Qué es la defensa del vínculo?

Por la importancia que tiene el sacramento del matrimonio, se protege y siempre se presume válido, entonces durante el proceso de nulidad matrimonial, va a participar una tercera parte, un oficio eclesiástico que es el defensor del vínculo, quien siempre va a dar los argumentos a favor de la validez del matrimonio. “En este tribunal es el Padre José Miguel Espinoza, pero puede ser cualquier sacerdote o laico que tenga la licenciatura en derecho canónico. Entonces él va dando todos los argumentos hasta el final del proceso y se le notifica la sentencia como una parte más”.

¿Cuáles son los pasos a seguir?

Pasos a seguir

1- Conversar con un sacerdote para que los oriente y vea si hay indicios de una eventual nulidad eclesiástica. Otra posibilidad es acudir directamente al Tribunal, aquí un abogado, por medio de una entrevista, determinará si existe algún indicio de posible nulidad matrimonial eclesiástica.
2- Una vez presentada y admitida la causa, las partes son citadas por separado para fijar los motivos a investigar la causal.
3- Luego, viene el proceso instructorio, que consiste en recoger la mayor cantidad de pruebas.
4- Recogidos todos los antecedentes, viene la etapa de los alegatos, es decir, el abogado que representa a la parte actora presenta un escrito donde muestra todas las pruebas, en concreto, exhibe los motivos de posible nulidad eclesiástica y es aquí donde se encuentran las pruebas que ratifican lo solicitado. Luego, el defensor del vínculo presenta su escrito a favor del matrimonio porque no se ha demostrado la nulidad de ese matrimonio.
5- Finalmente, los jueces decidirán, mediante sentencia, a favor o en contra de la nulidad del matrimonio.

¿La homosexualidad es una causa de nulidad?

La homosexualidad en sí no es una causal de nulidad, lo que sí es causal es la incapacidad de asumir las obligaciones y deberes del matrimonio, cuando la homosexualidad es grave, la persona no es capaz de realizar el acto sexual íntimo en la manera natural que se debe. Ahora, si esta homosexualidad, por ejemplo, se oculta y no se cuenta a la otra persona que se es homosexual, la causa de nulidad es el dolo, porque para casarse engañó a la otra persona. “La homosexualidad es la causal eficiente, lo que provoca o lo que va a desencadenar probablemente la causal de nulidad, pero no es causal en sí”, al igual que la infidelidad por ejemplo.

¿En qué puede afectar la homosexualidad para cumplir con los deberes y obligaciones del matrimonio?

La homosexualidad, afecta en el hecho de no aceptar a la otra persona en toda su feminidad o masculinidad, porque eso es el matrimonio, la mujer acepta al hombre en toda su masculinidad y se dona a él y viceversa, pero si mi identidad sexual no está clara, la persona no puede donarse por completo a la otra. Aquí se puede llegar excluir en sí el matrimonio o llegar a ser incapaz de esta integración de comunidad de vida y amor, ya que estoy impedido de asumir las obligaciones y deberes del matrimonio que exigen esta donación de mi yo, de toda mi identidad sexuada.

¿La inmadurez es causal de nulidad?

La inmadurez no es causal de nulidad, salvo que sea un menor de edad y que no tenga la dispensa para casarse, pero la identidad sexual ya se forma en la adolescencia, la persona ya tiene la capacidad física para engendrar y generar hijos, ya puedes tener una vocación y ser fiel a esa vocación, pero no es una causal de nulidad en si misma. Muchas veces la inmadurez va con otras cosas, no discierne sobre el otro cónyuge, sobre lo que es el matrimonio, sobre sí mismo, lo que implica, las obligaciones y deberes del matrimonio y lleva a tener como causal una grave falta de discernimiento al momento de consentir o falta de libertad interna porque se auto obliga por causa de su inmadurez, pero no es por inmadurez que es la nulidad, sino por lo que esta provoca.

¿Es posible realizar el proceso de nulidad con sólo una de las partes?

No es obligación que vengan ambas partes para realizar el proceso. Lo que es obligación es que la parte convenida esté en conocimiento, es decir, que se les notifique, esto porque lo que trata de asegurar la Iglesia y el Derecho Canónico es que existe la posibilidad de la legítima defensa en el proceso, o sea estoy notificado y si quiero puedo ser representado. No es obligación que participen, sí es obligación es que esté enterado.

Respecto a los hijos cuando hay nulidad matrimonial

Es obligación de los padres seguir asumiendo su rol y responsabilidades como padres, es decir, no porque se declare nulo el matrimonio se desvincula totalmente de la familia que se formó. Hay una apariencia de matrimonio, pero hubo hijos que nacieron dentro de lo que parecía ser un matrimonio y esos padres tienen las mismas obligaciones naturales de padre, es decir, darle techo, comida, educación y salud que son las básicas, junto con cariño y una formación ética valórica como hijos de Dios. La tuición de los hijos es competencia de los Tribunales civiles.

Documentos

En la primera visita sólo se le solicita a la persona traer su cédula de identidad. En la entrevista, se les pide relatar su historia de infancia y vida matrimonial, pero a grandes rasgos para saber por dónde puede ir la causa. Después, existen dos tipos de documentos, la persona elige el que más le acomode, uno contiene varias preguntas sobre su vida personal, como por ejemplo cómo eran sus padres, algún recuerdo de la infancia, cuántas parejas ha tenido, etc. El otro documento son guías donde la persona debe escribir, en su casa, el relato, la historia vital de la persona, desde su infancia hasta el día de hoy.

En la segunda visita, la persona debe traer este relato escrito y a partir de esto se resuelve qué causales podrían alegarse para luego redactar la demanda y se le piden los documentos: partidas de bautismo de cada uno de los cónyuges, información sobre el otro cónyuge como nombre completo, Rut, dirección del domicilio, correo electrónico y teléfono para poder notificarle el proceso. También deben presentar el certificado de matrimonio civil y religioso, la información matrimonial, la carta de honorabilidad que no es obligatoria y la lista de testigos (3 a 4)

Nota: Reportaje publicado en la Revista Iglesia en San Bernardo, abril 2015