Monseñor Juan Ignacio González preside la Eucaristía en la Fiesta Patronal de la Parroquia San Agustín de Calera de Tango

San Bernardo, 28 de agosto de 2026.- Con profunda devoción y alegría espiritual, la Diócesis de San Bernardo celebró este viernes 28 de agosto la Fiesta Patronal de la Parroquia San Agustín, ubicada en la comuna de Calera de Tango. A las 19:00 horas, la comunidad de fieles se congregó para participar en la solemne Eucaristía en honor a San Agustín de Hipona, celebración que fue presidida por nuestro Obispo Diocesano, Monseñor Juan Ignacio González.

En esta importante festividad, que destaca por su profundo espíritu de acción caritativa y comunión eclesial, el Pastor Diocesano estuvo acompañado en el altar por el Pbro. Cristián Torres, párroco de la comunidad, y por el Pbro. John Jairo García, formador del Seminario Mayor San Pedro Apóstol, manifestando así la estrecha unidad entre la Parroquia, las vocaciones y la Diócesis.

San Agustín ante los desafíos de nuestro tiempo

Durante su homilía, Monseñor Juan Ignacio González ofreció a los presentes una lúcida y profunda reflexión doctrinal, en la que conectó la figura y el pensamiento de San Agustín con los complejos escenarios de la actualidad. Recordando las inmortales palabras del santo en sus Confesiones: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti», el Obispo advirtió sobre la constante tentación contemporánea de intentar apagar esa inquietud buscando respuestas lejos de Dios.

Con precisión magisterial, Monseñor detalló los principales peligros que hoy amenazan nuestra fe. En primer lugar, alertó sobre el sentimentalismo y la sensualidad, recordando a los fieles la urgencia de ordenar los afectos (ordo amoris). “La fe no puede acomodarse continuamente a nuestros sentimientos”, precisó, llamando a la castidad, la templanza y el sacrificio como los verdaderos caminos hacia la libertad cristiana.

Especial relieve tuvo su mención al fenómeno del transhumanismo. Recogiendo las enseñanzas del Santo Padre, el Papa León XIV, en su encíclica Magnifica humanitas, el Obispo explicó que, si bien la Iglesia no teme a la ciencia ni al progreso tecnológico en favor del bien común, rechaza categóricamente la pretensión de redefinir o superar la condición humana a través de la técnica. “El cristianismo también anuncia un hombre nuevo. Pero ese hombre nuevo no es producido por un algoritmo ni construido en un laboratorio; nace de la gracia”, afirmó con sobriedad y firmeza.

Volver al hombre interior y a Cristo

Frente al ruido, la dispersión de las pantallas y el dominio de la tecnología, nuestro Pastor invitó a la comunidad parroquial a hacer vida el consejo agustiniano de volver al hombre interior para encontrar la verdad y someterse humildemente a ella. Denunció que el mayor peligro de nuestra sociedad actual no son las nuevas ideologías ni las máquinas, sino la “prescindencia de Dios”: el trágico intento de organizar la vida, la educación, el trabajo y la familia como si el Creador no existiera.

Lejos de sembrar desaliento, la homilía concluyó con un mensaje pastoral lleno de cercanía y de inmensa esperanza. Monseñor exhortó a los fieles a no ceder ante el miedo frente a un mundo cambiante, pues “las ideologías nacen y mueren, sólo Cristo permanece”. Encomendando a la Parroquia a la intercesión de San Agustín, elevó una oración para que nuestros jóvenes y nuestras familias sepan emplear la ciencia y los bienes creados sin convertirlos en ídolos, descubriendo que la verdadera plenitud humana solo se alcanza en el encuentro vivo con Dios.

Al finalizar la Sagrada Eucaristía, la comunidad de Calera de Tango compartió un momento de fraterna convivencia, reafirmando su compromiso evangelizador y caritativo en plena fidelidad al Magisterio y en fecunda comunión con la Diócesis.