En la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el Papa León XIV hizo un enérgico llamado a vivir la Eucaristía no solo como un acto de adoración privada, sino como el motor fundamental del compromiso social de la Iglesia con los más necesitados.
San Bernardo, 7 de junio de 2026.- Durante la multitudinaria celebración de la Santa Misa y posterior Procesión Eucarística en la Plaza de Cibeles (Madrid), en el marco de su Viaje Apostólico a España, el Santo Padre León XIV entregó un profundo mensaje pastoral centrado en el misterio de la Eucaristía y su inseparable vínculo con el amor al prójimo.
El Pontífice exhortó a los fieles a no reducir la fe a las paredes de los templos ni a una “cómoda devoción privada”. Por el contrario, recordó que el mismo Cristo que es expuesto para nuestra adoración en la custodia, es quien se identifica plenamente con los pobres, los enfermos y los descartados de nuestra sociedad. En este contexto, el Santo Padre pronunció una de las frases más categóricas de su homilía: «nadie puede arrodillarse ante el Señor y luego despreciar al hermano».
En su reflexión, el Papa León XIV destacó que la Eucaristía es la escuela por excelencia donde los católicos aprendemos la gratuidad del amor desarmado. Es este sacramento el que debe movilizar nuestras voluntades para salir al encuentro de la historia concreta de los hombres, sanar las polarizaciones actuales y

comprometernos activamente en la construcción del bien común.
El Obispo de Roma iluminó su predicación recordando a grandes figuras de la espiritualidad hispana, como San Manuel González, el «obispo de los sagrarios abandonados», invitando a la Iglesia a una fidelidad diaria y silenciosa. Asimismo, citó a San Juan de la Cruz para describir a Jesús Eucaristía como aquella fuente eterna que apaga nuestras arideces espirituales: «Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche».
Ecos en nuestra Iglesia Diocesana
El mensaje del Sucesor de Pedro ilumina y confirma directamente las Orientaciones Pastorales promulgadas para este año 2026 por nuestro Obispo, Monseñor Juan Ignacio González. En su reciente Carta Pastoral, nuestro Pastor nos llama a consolidar dos pilares inseparables de nuestra vida diocesana: por un lado, la centralidad de Jesucristo mediante el culto y la reverencia en la Santa Misa y en nuestras capillas de Adoración Perpetua; y por otro, la atención espiritual y material a los más pobres, reconociendo en ellos a los predilectos del Señor.
Las palabras del Papa nos recuerdan que ambas dimensiones son una sola realidad: adorar a Cristo Eucarístico exige, necesariamente, servir a Cristo en el hermano que sufre.
Invitamos a todos los sacerdotes, diáconos, religiosas y fieles laicos de la Diócesis de San Bernardo a meditar este profundo mensaje del Santo Padre. El texto íntegro, así como su síntesis, ya se encuentra disponible para su descarga y lectura en el número 33 de nuestro boletín de formación “Magisterio Esencial”.
📌 Para leer el boletín y la homilía completa, ingrese a la sección Magisterio Esencial de nuestro portal: www.obispadodesanbernardo.cl/magisterio-esencial/


