Monseñor Juan Ignacio González encomendó el descanso eterno de Christopher Aguilera Fernández y Jaime Urrea Burgos, dirigiendo unas sentidas palabras a sus familias, camaradas y autoridades presentes. Destacó el valor del juramento institucional, la urgencia de vencer el temor mediante la unidad, la prudencia y la fortaleza, e invocó la protección de la Virgen del Carmen.
SAN BERNARDO, 7 de octubre de 2026 — En un ambiente de profundo recogimiento y comunión eclesial, en dependencias de la 62ª Comisaría de Carabineros de San Bernardo tuvo lugar hoy, a las 09:00 horas, un solemne responso por el eterno descanso de los carabineros Christopher Andrés Aguilera Fernández y Jaime Urrea Burgos, recientemente fallecidos en cumplimiento de su deber.
La liturgia fue presidida por el Obispo de San Bernardo, Monseñor Juan Ignacio González, y contó con la presencia de la delegada presidencial, María Francisca Rubio; el alcalde de la Ilustre Municipalidad de San Bernardo, Christopher White; el prefecto de la Prefectura del Maipo, coronel Juan Carlos Giber y el comisario de la unidad, mayor Cristian Mena González; junto a jefes, oficiales, suboficiales y personal de la unidad policial.
La ceremonia tuvo un especial sentido de memoria, gratitud y consuelo gracias a la presencia de la esposa del mártir Christopher Aguilera, sus familiares y las familias de otros mártires institucionales que han servido en San Bernardo, quienes acompañaron este momento de oración con la certeza de la fe.
Palabras del Obispo a las familias: “El amor no termina con la muerte”
En su alocución previa a la oración, el Obispo dirigió unas profundas y directas palabras a los familiares de los funcionarios caídos, reconociendo que ante la pérdida de un ser querido las palabras humanas resultan insuficientes:
«Sé que ninguna palabra puede llenar el lugar que ha quedado vacío. Para Carabineros de Chile han muerto dos de sus hombres; para la Patria, dos servidores; pero para ustedes ha muerto alguien único e irreemplazable: un hijo, un esposo, un padre, un hermano, un ser querido»,
expresó Monseñor, recordando que detrás del uniforme hay siempre un hogar que acompaña silenciosamente las exigencias y riesgos de la vocación policial.
Frente a este dolor, el Pastor diocesano recordó la promesa de Jesucristo —«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá» (Jn 11,25)—, señalando que la esperanza cristiana no pide negar las lágrimas, sino confiar en que la última palabra sobre Christopher y Jaime no la tiene la muerte, sino Dios.
El juramento y el peligro del temor: Unidad, Prudencia y Fortaleza
El Obispo hizo una pausada reflexión sobre el juramento del carabinero, subrayando que comprometer la vida en defensa del orden y la comunidad no es una mera fórmula protocolar, sino un compromiso de honor que compromete la palabra y la propia existencia.
Asimismo, advirtió sobre el peligro del temor que puede surgír tras hechos tan trágicos:
«El miedo es humano. La valentía no consiste en no sentir miedo, sino en impedir que el miedo gobierne nuestras decisiones. El temor desordenado paraliza, hace dudar cuando es necesario actuar; puede llevar al aislamiento, a la desconfianza y a pensar solamente en la propia seguridad».
Para hacer frente a esta tentación, Monseñor enfatizó la necesidad de cultivar tres virtudes esenciales en la labor policial:
Unidad: Para que ningún carabinero se sienta solo y para que las familias de los caídos experimenten que la institución sigue siendo su propia familia, acompañándolas en los aniversarios, momentos difíciles y alegrías.
Prudencia: Para discernir lo correcto sin confundir el valor con la temeridad.
Fortaleza: Para permanecer fieles al deber aun cuando comporté grandes sacrificios.
Recordó también el inmenso valor de la confianza que el pueblo de Chile deposita en Carabineros, exhortándolos a no medir el valor de su servicio por las críticas del momento, sino por el bien silencioso que realizan cada día.
Emotivos testimonios y oración final
Uno de los momentos de mayor emotividad ocurrió cuando la madre del carabinero Christopher Aguilera tomó la palabra para agradecer la cercanía de la institución y relatar el profundo e incansable amor que su hijo profesó siempre por su vocación en Carabineros de Chile.
Posteriormente, hicieron uso de la palabra el prefecto de la Prefectura del Maipo, coronel Juan Carlos Gibert; la delegada presidencial María Francisca Rubio; y el alcalde Christopher White, quienes expresaron su pesar y reconocimiento institucional.
El responso concluyó con la invocación a la Santísima Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile y Patrona de Carabineros, pidiendo que cubra con su manto a las familias golpeadas por el dolor y proteja a cada funcionario al salir y regresar a su hogar.














