Diócesis de San Bernardo celebra el Día del Diaconado Permanente junto a su Obispo en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores

En la comuna de El Bosque, Mons. Juan Ignacio González presidió la Santa Eucaristía en la fiesta de San Lorenzo Mártir, agradeciendo el invaluable servicio de los diáconos y sus familias en la labor evangelizadora, litúrgica y caritativa de la Iglesia local.

Este domingo 9 de agosto, a las 17:00 horas, la comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, ubicada en la comuna de El Bosque, fue el centro de comunión eclesial para celebrar el Día del Diaconado Permanente. La celebración congregó a los diáconos de la Diócesis de San Bernardo junto a sus esposas y familias, en el marco de la festividad de San Lorenzo, diácono y mártir, patrono de este sagrado ministerio.

Durante la solemne Eucaristía, los diáconos presentes cumplieron fielmente su labor ministerial: sirvieron al altar, proclamaron la Palabra de Dios y guiaron a la asamblea, haciendo visible la vocación de servicio que caracteriza su Orden.

En su homilía, el Obispo de San Bernardo, Mons. Juan Ignacio González, reflexionó sobre el pasaje evangélico de Jesús caminando sobre las aguas, extrayendo tres enseñanzas doctrinales y pastorales fundamentales. En primer lugar, destacó al diácono como un “servidor de la esperanza” frente a las tempestades del mundo actual. “El diácono está llamado precisamente a llevar esta presencia consoladora de Cristo a los demás”, señaló el Pastor Diocesano, recordando que las tres dimensiones del ministerio (la Palabra, el altar y la caridad) son inseparables.

En segundo lugar, Mons. Juan Ignacio advirtió sobre la necesidad vital de que el servidor cultive una profunda vida interior. Recordando el testimonio martirial de San Lorenzo —quien presentó a los pobres como el verdadero tesoro de la Iglesia—, el Obispo enfatizó que “nadie puede llevar a Cristo a los demás si deja de mirar personalmente a Cristo”. En este sentido, hizo un fuerte llamado a no descuidar la oración, la vida eucarística y el sacramento de la confesión frente al activismo pastoral.

Finalmente, recordó que el fin último de todo ministerio en la Iglesia es conducir a los hombres hacia Dios: “El verdadero servidor desaparece para que aparezca el Señor”. Antes de impartir la bendición, el Obispo expresó su más profunda gratitud a cada uno de los diáconos por su entrega a las comunidades, extendiendo este agradecimiento de manera muy especial a sus esposas y familias, reconociendo que ellas “participan de muchas maneras en las exigencias, sacrificios y alegrías que comporta el ministerio diaconal”.

Posterior a la Eucaristía, los diáconos, sus familias y el Obispo diocesano compartieron un té fraterno en las dependencias de la parroquia. Este momento de encuentro permitió fortalecer los lazos de amistad y comunión eclesial entre los servidores de nuestra Diócesis.

La Iglesia de San Bernardo encomienda el caminar pastoral de todos sus diáconos permanentes a la intercesión de San Lorenzo Mártir y bajo el amparo de la Santísima Virgen María, para que perseveren siempre firmes junto a su Hijo Jesucristo.

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