“Queridos hermanos en Cristo:
En estos días en que la fuerza de la naturaleza golpea a nuestra Diócesis, especialmente a las familias más vulnerables de nuestras parroquias, estamos llamados a ser un reflejo vivo del amor y la misericordia de Dios. Acabamos de celebrar ayer a nuestra Madre, la Virgen del Carmen, en este año centenario de su Coronación, y a ella le pedimos que extienda su manto protector sobre cada rincón de San Bernardo, El Bosque, La Pintana, Pirque, Buin, Paine y Calera de Tango.
La Iglesia no puede ser indiferente ante el sufrimiento. Les pido encarecidamente que abran las puertas de la caridad. Que nuestras parroquias y capillas sean refugios espirituales y, en la medida de lo posible, centros de ayuda material a través de Cáritas parroquial. Acudamos a los ancianos, a quienes viven en los campamentos y a los hermanos en situación de calle que enfrentarán días de intenso frío. En la celebración de la Eucaristía dominical, elevemos fervientes súplicas al Señor de la vida para que cese el temporal y despierte en nosotros una solidaridad generosa. El dolor de nuestro pueblo es el dolor de Cristo; que en nuestro servicio, ellos encuentren la esperanza y el consuelo de la comunión eclesial. Con mi bendición paterna.”
+Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo


