VATICANO.– Al concluir la Sesión Plenaria del Dicasterio para la Evangelización, el Santo Padre trazó las líneas fundamentales para la misión eclesial actual, rechazando cualquier intento de “aguar” el contenido de la fe para ganar relevancia social y advirtiendo sobre el carácter ilusorio de la cultura tecnológica.
Al concluir los trabajos de la Sesión Plenaria del Dicasterio para la Evangelización (Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo), el Papa León XIV ofreció una profunda y rigurosa reflexión acerca de los complejos desafíos pastorales que afronta la Iglesia universal en la actualidad. Durante la audiencia celebrada en la Sala del Consistorio, el Pontífice diagnosticó con particular inquietud la “extendida indiferencia religiosa” que se manifiesta de forma palpable en las naciones de Occidente.
El Santo Padre advirtió que el ser humano contemporáneo corre el riesgo de perder la búsqueda del sentido profundo de su existencia, dejándose absorber por una omnipresente cultura tecnológica que pretende, de manera ilusoria, dar respuesta a todas las necesidades humanas. Conectando este diagnóstico con las líneas doctrinales de su primera encíclica, Magnifica humanitas, el Sucesor de Pedro subrayó que la fe cristiana recobra su valor y significación cuando es transmitida en el seno de comunidades vivas y coherentes, capaces de irradiar la alegría del… Evangelio.
Fidelidad a las exigencias de la fe
Frente a las corrientes de asimilación cultural, el Santo Padre fue categórico en rechazar cualquier postura que busque diluir el contenido de las verdades dogmáticas o suavizar las legítimas exigencias morales de la vida cristiana con el solo propósito de ganar una aceptación pública momentánea o una engañosa relevancia social.
“No es ciertamente aguando el contenido o suavizando las exigencias como el cristianismo puede hacerse atractivo, sino dando testimonio con humildad y valentía de ‘el camino, la verdad y la vida’ que ha convertido y santificado a tantas personas a lo largo de la historia”.
Papa León XIV

En este sentido, el Sucesor de Pedro reafirmó la total vigencia de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium de su antecesor, el Papa Francisco, señalándola como un faro indispensable para promover una acción pastoral auténticamente cristocéntrica y kerigmática. Asimismo, insistió en que la santidad de vida, tanto de los pastores como de los fieles laicos, constituye el argumento más veraz y el testimonio más convincente de la belleza del Evangelio en la actual era hipermediática.
Esperanza en las nuevas generaciones
A pesar de la marcada secularización del entorno, el Santo Padre invitó a mantener una mirada de profunda esperanza teologal, destacando la sed de trascendencia que brota en el corazón de las nuevas generaciones. Según observó el Pontífice, los jóvenes de hoy no cargan con los prejuicios del pasado hacia la Iglesia, sino que buscan con sincera rectitud las respuestas definitivas que custodia el mensaje evangélico.
Como signo elocuente de esta vitalidad espiritual, recordó los abundantes frutos del reciente Jubileo, acontecimiento eclesial que congregó en Roma a más de 33 millones de peregrinos de todo el mundo. Finalmente, León XIV exhortó a los miembros del Dicasterio a perseverar con diligencia en sus tareas formativas y pastorales, recordando que el anuncio de la salvación en Cristo debe seguir siendo el motor central, primero e insustituible de toda la actividad de la Iglesia.


