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Ángelus: Es una contradicción pensar en cristianos que se odian

angelusA mediodía, puntual como cada domingo, el Papa se asomó a la ventana de su estudio, en el Palacio Apostólico Vaticano, para rezar el Ángelus con los miles de fieles y peregrinos que le esperaban en la plaza. Francisco antes del rezo dedicó unas palabras a la solemnidad de la Santísima Trinidad, ?comunión profunda y de amor perfecto?, origen y meta de toda criatura. ”En la Trinidad -dijo- reconocemos también el modelo de la Iglesia, en la que estamos llamados a amarnos como Jesús nos ha amado. El amor es señal concreta que manifiesta la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El amor es el distintivo del cristiano, como nos ha dicho Jesús: ‘En esto todos reconocerán que vosotros sois mis discípulos: en el amor que os tengáis los unos a los otros’. Es una contradicción pensar en cristianos que se odian ¡Es una contradicción! Y esto es lo que busca siempre el diablo: hacer que nos odiemos, porque él siembra la cizaña del odio; él no conoce el amor: ¡el amor está en Dios!”.

El Papa recordó que ”todos estamos llamados a testimoniar y a anunciar el mensaje de que ‘Dios es amor’, que Dios no es lejano o insensible a nuestras vicisitudes humanas. Él está cerca de nosotros, está siempre a nuestro lado, camina con nosotros para compartir nuestras alegrías y nuestros dolores, nuestras esperanzas y nuestras fatigas. Nos ama tanto y de tal manera que se ha hecho hombre, ha venido al mundo no para juzgarlo sino para que el mundo se salve por medio de Jesús. Y éste es el amor de Dios en Jesús. Este amor que es tan difícil de entender, pero que sentimos cuando nos acercamos a Jesús. Y Él nos perdona siempre; Él nos espera siempre, ¡Él nos ama tanto! Y el amor de Jesús que sentimos ¡es el amor de Dios!”

A continuación, Francisco mencionó la vida divina que el Espíritu Santo nos comunica. ”De este modo nos hace entrar en el dinamismo de la Trinidad, que es un dinamismo de amor, de comunión, de servicio recíproco, de compartir. Una persona que ama a los demás por la alegría misma de amar es reflejo de la Trinidad -continuó-. Una familia en la que se ama y se ayudan unos a otros es un reflejo de la Trinidad. Una parroquia en la que se quiere y se comparten los bienes espirituales y materiales es un reflejo de la Trinidad. El amor verdadero es sin límites, pero sabe limitarse, para ir al encuentro del otro, para respetar la libertad del otro. Todos los domingos vamos a Misa y celebramos juntos la Eucaristía, que es como la ?zarza ardiente? en la que humildemente vive y se comunica la Trinidad”.

Asimismo el Pontífice junto a estas palabras explicó que por esta razón la Iglesia ha colocado la fiesta del Corpus Christi tras la fiesta de la Trinidad y que el próximo jueves, según la tradición romana, se celebrará una Santa Misa en San Juan de Letrán y una procesión con el Santísimo Sacramento. El Papa invitó a participar a todos los romanos y peregrinos ”para expresar nuestro deseo de ser un pueblo reunido en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Os espero a todos -dijo- el próximo jueves a las 19.00”.