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Los chilenos en la Canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

cano4En medio de peregrinos de todo el mundo, algunos chilenos también participaron de la Canonización, especialmente, por el vínculo que sienten con Juan Pablo II. Ellos madrugaron para ganar un espacio en la Plaza de San Pedro y vivieron este momento con profunda emoción.

10 de la mañana del domingo 27 de abril. Medio millón de personas emocionadas en la Plaza de San Pedro. Las banderas de los peregrinos provenientes de distintas partes del mundo flameaban con el viento de un nublado Roma, que ocasionalmente dejaba caer algunas gotas de lluvia. Claro que el rojo y blanco de la bandera Polaca era lo que más se veía entre las personas. Fieles que se amanecieron en el lugar para poder presenciar la histórica Canonización de dos Papas: Juan Pablo II y Juan XXIII.

Entre la gran cantidad de gente, también había chilenos que llegaron hasta Roma para participar de la ceremonia, particularmente por su cercanía con Juan Pablo II. Entre ellos, estaba Felipe Rodríguez, quien junto a Paola Lisboa, ambos del Duoc UC, llegó a las 8 de la noche del sábado, para asegurar su espacio al interior de la Plaza. Según Felipe, “estos dos nuevos santos son parte importante, yo creo, para nosotros como cristianos y también para nuestro país. Juan XXIII sentó las bases de lo que es para muchos jóvenes la Iglesia Católica, y Juan Pablo II es parte importante de nuestra historia y yo creo que marcó a los jóvenes una nueva forma de guiar nuestras vidas de fe y de ser santos”.

Otras peregrinas que madrugaron fueron las 4 funcionarias del obispado de San Bernardo que llegaron a las 5 y media de la mañana para reservar un espacio. Lilian Cartes, quien trabaja en la administración de bienes, describió la ocasión “como un regalo de Dios, y sobre todo, una experiencia preciosa que no pensaba vivir”. Ella explicó que todo partió de una invitación del obispo Juan Ignacio González, por lo que se animaron y juntaron dinero para dos pasajes más para que viajaran las 4.

Evelyn Martínez, del canal de televisión de la diócesis, relata que es su primera vez en Roma y que para ella es muy significativo estar en la Canonización de Juan Pablo II, a quien siente muy cercano por su sencillez y bondad. Respecto de su regreso a Chile, señala que “me llevo la alegría de la Iglesia, el saber que somos uno. Acá está la Iglesia presente al lado de su Pastor”.

Polonia Espinoza, es la secretaria del obispo Juan Ignacio y describe este momento como una experiencia increíble. Agrega que este tipo de instancias “sirven para reforzar la fe. Nadie puede imaginar la emoción que se siente estar acá”. “La experiencia de un acontecimiento nunca visto, la Canonización de dos Papas y que estén presentes dos Papas que están vivos aún. Me siento privilegiada y bendecida por haber estado acá”, concluye Polonia.

Entre la multitud, también se veía extendida una gran bandera chilena. Era la de Guillermo Aguilar, un compatriota que vive hace 20 años en Italia. Llegó a las nueve de la noche del sábado para conseguir un buen lugar y estar en la ceremonia de Canonización del “Papa que a nosotros nos representó”, en referencia a Juan Pablo II. Guillermo señala que si bien, no tuvo la oportunidad de conocerlo en Chile, sí pudo hacerlo en Roma, dado que trabajaba en la embajada chilena.

La ceremonia concluyó con el habitual recorrido de Francisco en el papamóvil entre la multitud, en medio de un amplio dispositivo de seguridad que caracterizó la Canonización. De hecho, según el municipio de Roma, se dispusieron de 630 voluntarios, para asistir a los peregrinos, además de la distribución de 4 millones de botellas de agua, y la instalación de 13 puntos de medicina avanzada, 5 puntos médicos de reanimación, 81 equipos de socorristas e incluso, 5 puntos de lactancia.

Fuente: Prensa CECh