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“Ánimo. ¡Soy yo! No tengan miedo” (Mt 14,27)

asamblea1El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile dio a conocer un Mensaje al inicio de la II Asamblea Eclesial Nacional.

La palabra de Jesús a sus apóstoles en medio de la tormenta, cita del texto bíblico inspirador de la II Asamblea Eclesial Nacional, es el título del Mensaje de los Obispos: “Ánimo. ¡Soy yo! No tengan miedo” (Mt 14,27).

Dirigido a toda la Iglesia que peregrina en Chile, el Mensaje fue a dado a conocer este miércoles 12 de junio por el obispo de Valdivia y secretario general de la Conferencia Episcopal, Mons. Ignacio Ducasse, en el marco de la sesión inaugural de la Asamblea.

A todos “los que viven su discipulado comprometidos en la misión de la Iglesia: laicos y consagrados, hombres y mujeres que son parte activa de la misión evangelizadora en parroquias, colegios, comunidades eclesiales, movimientos apostólicos y en tantas otras instituciones católicas”, los obispos expresan su gratitud, cercanía y afecto.

“Ánimo. ¡Soy yo! No tengan miedo” (Mt 14,27)

Mensaje de los Obispos al inicio de la II Asamblea Eclesial Nacional

1. Fortalecidos por la presencia del Espíritu Santo, la Iglesia que peregrina en tierra chilena vuelve a renovar su profesión de fe, abriendo las puertas a Jesucristo el Señor, a fin de que el Reino de Dios siga creciendo como expresión del amor de Dios, Padre de todos, y como signo esperanzador para la vida de todos los chilenos y chilenas.

2. El testimonio de Benedicto XVI nos iluminó y dio espesor a nuestra identidad de discípulos de Jesús: Él es Maestro y Señor. En Él se funda nuestra fe. Él es el futuro de cada persona y de toda la sociedad. Sólo Él tiene palabras de Vida eterna y sólo Él es la roca inconmovible sobre la cual construir la comunión y la solidaridad humana.
A su vez, el papa Francisco, desde el comienzo de su ministerio de sucesor de Pedro, no ha dejado de confirmarnos en esa misma fe, indicando con palabras y con gestos sencillos la misión de la Iglesia que se manifiesta en un servicio evangélico, volcado especialmente a los pobres y a los alejados, y a quienes viven en las periferias materiales, morales y espirituales.

3. Al inicio de la II Asamblea Eclesial de Chile, queremos decir una palabra a todos los que viven su discipulado comprometidos en la misión de la Iglesia: laicos y consagrados, hombres y mujeres que son parte activa de la misión evangelizadora en parroquias, colegios, comunidades eclesiales, movimientos apostólicos y en tantas otras instituciones católicas.

4. Con enorme gratitud por el testimonio del Resucitado, de nuestros santos y del que ustedes dan en sus vidas y en su servicio, les queremos expresar nuestra cercanía y nuestro afecto. Sabemos que los desafíos que vive la comunidad eclesial no les dejan indiferentes. Sabemos que no es fácil proclamar las Bienaventuranzas del Reino en una realidad secularizada y fragmentada. Sabemos también que nos acompaña nuestra fragilidad y pecado. Por eso sentimos un deber sostenernos unos a otros, escucharnos con respeto, apoyarnos y nutrirnos en el Señor para recuperar las confianzas y seguir caminando con nuevos bríos.

5. Como Pastores, queremos animarles a seguir dándose por entero al Señor. Lo han hecho durante toda una vida y ni siquiera en las mayores tormentas han claudicado. Hoy nuestro corazón alberga una renovada esperanza. Junto a ustedes, estamos dispuestos a caminar en el gozo de nuestra vocación cristiana, seguros de la ternura del Padre y de su misericordia. Queremos caminar juntos, ser Iglesia de comunión y participación, en la que nadie está excluido, Iglesia misericordiosa que ratifica su compromiso de servir a las personas, especialmente a los pobres, sufrientes, marginados, y a quienes ha ofendido.

6. Como un potente signo esperanzador nos constituimos hoy como Pueblo de Dios en esta II Asamblea Eclesial Nacional, un hito relevante de comunión eclesial para la misión de transmitir el tesoro de la fe. Traemos hasta aquí el caminar de nuestra Iglesia y los frutos de las asambleas diocesanas. Queremos discernir juntos los mejores modos de contribuir activamente a las transformaciones que la Iglesia y la sociedad chilena reclaman, respecto de los grandes temas de fondo que el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ha puesto sobre la mesa, en su última carta pastoral .

7. Queremos animar la búsqueda de caminos que ayuden a humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile. Lo que somos y lo mucho que hemos crecido han de ser también para la Iglesia un desafío y una tarea que fortalezca la esperanza de todos, especialmente de los jóvenes.

8. Invitamos a todos los miembros de la Iglesia a emprender con confianza los pasos audaces que el papa Francisco nos ha indicado, llevando más allá de nuestros templos y centros pastorales el mensaje transformador de Jesús, pan compartido, camino, verdad y vida para este tiempo y los que vendrán.

9. De la mano de María, en cuyo santuario nos congregamos, seamos verdaderamente una Iglesia que escucha, anuncia y sirve.

Con afecto y gratitud,

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

† Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago
Presidente

† Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Vicepresidente

† Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso

† Horacio Valenzuela Abarca
Obispo de Talca

† Ignacio Ducasse Medina
Obispo de Valdivia
Secretario General