papa6

La espera gozosa de Navidad es la actitud del cristiano

papa6“Con esta última audiencia antes de la Navidad, nos acercamos maravillados al “lugar” donde para nosotros y para nuestra salvación, todo comenzó, en el que todo encontró su cumplimiento, donde se conocieron y se entrecruzaron las esperanzas del mundo y del corazón humano”, dijo el Papa en la catequesis de la audiencia general de los miércoles.

“La espera gozosa, característica de los días que preceden la Navidad, es sin duda la actitud básica del cristiano que desea vivir fructuosamente el encuentro renovado con Aquel que viene a habitar entre nosotros: Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre”, afirmó el Santo Padre, y explicó que “encontramos esta disponibilidad y la hacemos nuestra en los primeros que acogieron la llegada del Mesías: Zacarías e Isabel, los pastores, la gente común, y en especial María y José”.

“Todo el Antiguo Testamento constituye una única y gran promesa que se cumplirá con la venida de un salvador”, prosiguió el pontífice. “Junto a la espera de los personajes de las Sagradas Escrituras encuentra espacio y significado a través de los siglos, también la nuestra: la que vivimos estos días y la que nos mantiene alerta a lo largo del camino de nuestra vida. Toda la existencia humana, de hecho, está animada por este profundo sentimiento, el deseo de que lo más verdadero, lo más hermoso y grande que hemos entrevisto e intuido con la mente y el corazón, nos salga al encuentro y ante nuestros ojos se haga concreto y nos anime”.

“Por eso, el Salvador viene para reducir a la impotencia la obra del mal y todo lo que aún puede mantenernos lejos de Dios, para devolvernos al antiguo esplendor y a la paternidad primitiva. (…) Su venida, por lo tanto, no puede tener otro propósito que el de enseñarnos a ver y amar los acontecimientos, el mundo y todo lo que nos rodea, con la misma mirada de Dios. El Verbo hecho niño nos ayuda a comprender la forma de actuar de Dios, para que seamos capaces de dejarnos transformar cada vez más por su bondad y su misericordia infinitas”.

“En la noche del mundo, dejémonos sorprender e iluminar de nuevo por esta venida, (…) por la Estrella, que desde Oriente, inundó de alegría al mundo”, exclamó el Santo Padre. “Purifiquemos nuestra conciencia y nuestra vida de lo que es contrario a esa venida: pensamientos, palabras, actitudes y acciones, comprometiéndonos a hacer el bien y a contribuir a instaurar en este mundo la paz y la justicia para todos los seres humanos y caminar así hacia el Señor”.

Benedicto XVI concluyó la catequesis refiriéndose al Nacimiento, “uno de los signos distintivos de la Navidad”. “El Nacimiento -dijo- es la expresión de nuestra espera (…), pero también de la acción de gracias a Aquel que decidió compartir nuestra condición humana en la pobreza y la sencillez. Me alegro de que siga vigente e incluso se vuelva a descubrir la tradición de preparar el Belén en las casas, en los lugares de trabajo, y de reunión. Este testimonio auténtico de la fe cristiana ofrezca también hoy a todas las personas de buena voluntad una imagen sugestiva del amor infinito del Padre para todos nosotros y que los corazones de los niños y los adultos todavía se sorprendan ante ella”.