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Signo profético de comunión

cechLos invitados especiales participantes en la 100ª Asamblea Plenaria del Episcopado agradecieron haber sido parte de este proceso de reflexión de los Obispos, que coincidieron en valorar como una muestra de comunión misionera que resulta profética en este tiempo de cambios.

Este miércoles concluyó con una Eucaristía vespertina la participación de 52 invitados especiales a la centésima asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile.

Las actividades del día comenzaron con el rezo de Laudes y la Lectura orante de la Palabra. En la primera sesión del martes, moderada por Mons. Gonzalo Duarte, obispo de Valparaíso y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, se dio lectura al telegrama de saludo de la Asamblea al Santo Padre Benedicto XVI, en el que se expresa la adhesión de la Iglesia que peregrina en Chile a su magisterio, y se le agradece de un modo especial su particular cercanía con Chile en este año y su reciente exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini.

Las reflexiones de la mañana se concentraron en las fortalezas y debilidades de las vocaciones específicas (obispos, sacerdotes, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas), a partir de una síntesis elaborada por la Comisión de Redacción tras el compartir en grupos que se realizó en la jornada previa.

Con franqueza y en un ambiente de sinceridad, los participantes expusieron en plenario sus alcances y comentarios en torno al trabajo realizado, y de paso agradecieron la posibilidad de ser parte de esta histórica asamblea, que valoraron como una “instancia providencial”, “signo profético”, “manifestación hermosa de comunión” y “gesto de escucha y participación que debe seguir caracterizando el caminar de nuestra Iglesia”.

Posteriormente se escogieron diez núcleos temáticos surgidos de la reflexión de estos dos días de reflexión y análisis, y a través de inscripciones voluntarias según intereses, los participantes compartieron en grupos en torno a dichos núcleos temáticos.

La participación de los invitados especiales concluyó esta tarde con una sesión de evaluación y con una Eucaristía que presidió Mons. Alejandro Goic, obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile. En su homilía, Mons. Goic destacó que el gran desafío de nuestra Iglesia es anunciar de modo creativo, profético, el mensaje de amor de Jesucristo a los hombres y mujeres de su tiempo, respondiendo a sus actuales preguntas y necesidades.

Al término de la ceremonia, los participantes recibieron un pañuelo de la Misión Continental (Chile, una mesa para todos) con los desafíos que ellos mismos proponen para el caminar de la Iglesia en este tiempo.

Los obispos en ejercicio proseguirán el desarrollo de la 100ª Asamblea Plenaria de la CECh pasando revista a los principales asuntos eclesiales y pastorales. Si bien las sesiones concluirán el viernes por la tarde, la conclusión de la Asamblea está prevista para el domingo 21 a las 16:00 hrs. en la gran Misa por Chile, a la que está invitados todos los fieles y a la que concurrirán delegaciones de todas las diócesis, en la culminación de la peregrinación de la Virgen del Carmen Misionera.