En la Eucaristía dominical presidida por Mons. Juan Ignacio González, la comunidad agradeció a Dios un siglo de vida dedicado a la música, la educación y el servicio de la Palabra.
San Bernardo, 25 de octubre de 2026. La Iglesia Catedral de San Bernardo vivió este domingo una jornada de especial gratitud. En la Eucaristía de las 12:00, presidida por el Obispo de San Bernardo, Mons. Juan Ignacio González Errázuriz, la comunidad rindió homenaje a la maestra Hilda Ruz Prado, quien ese mismo día cumplió cien años de vida.
Fiel a una costumbre de muchos años, la maestra Hilda proclamó la primera lectura de la celebración. El coro estuvo integrado por muchos de sus alumnos, y la acompañaron familiares, amigos e integrantes de distintos coros que se han formado con su conocimiento musical.
Al término de la Eucaristía, el Obispo le dirigió unas palabras de homenaje. Destacó su vocación de maestra, dedicada a la educación, la formación musical y la dirección de coros, y una obra que ha trascendido las fronteras de la ciudad y del país. Pero subrayó que, por sobre los títulos y distinciones, vale «el bien que una persona ha hecho a lo largo de su vida y la huella que ha dejado en el corazón de los demás».
Mons. González resaltó de manera especial su fe católica y su presencia constante en la Catedral como lectora habitual de la Sagrada Escritura: «La misma voz que ha transmitido la belleza de la música ha proclamado la belleza de la verdad divina». Vio en ella el testimonio de la fidelidad a la Iglesia, a la Eucaristía dominical y a la oración, recordando que la santidad se manifiesta también en la constancia cotidiana. Citó a san Agustín, «cantar es propio del que ama», y el Salmo 92: «Aún en la vejez darán fruto».
Como signo de gratitud, el Obispo le entregó la Medalla de San Bernardo, expresión de su profunda pertenencia a esta Iglesia particular, junto con un rosario y una pequeña imagen de san José dormido. Encomendó a la homenajeada a la protección de la Santísima Virgen María, Madre y Reina de Chile.
El Pastor concluyó con una enseñanza para toda la comunidad: «Vivir muchos años es una gracia; haberlos vivido amando a Dios y sirviendo a los demás es una verdadera bendición».
Palabras de Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, en homenaje a la maestra Hilda Ruz Prado.
Galería fotográfica: Gentileza Santiago Valencia








