La Eucaristía fue presidida por el Obispo de San Bernardo, Monseñor Juan Ignacio González, quien llamó a los fieles a poner a Jesucristo en el centro de sus vidas, cultivar la sencillez y reconocer al Señor en los más necesitados.
Paine, 4 de octubre de 2026.- Con profunda alegría y espíritu de comunión eclesial, la comunidad de la Capilla San Francisco de Asís, perteneciente a la Parroquia Santa María Virgen en la comuna de Paine, se congregó la mañana de este domingo 4 de octubre a las 10:00 horas para celebrar la fiesta de su santo patrono. La Santa Misa fue presidida por nuestro Obispo Diocesano, Monseñor Juan Ignacio González, y concelebrada por el párroco del lugar, padre Raymond Anagboso.
Durante la homilía, el Pastor diocesano reflexionó sobre la vida del santo de Asís, recordando cómo Dios fue entrando paulatinamente en su corazón hasta llevarlo a escuchar aquel decisivo llamado ante el Crucifijo de San Damián: «Francisco, repara mi Iglesia». A partir de este testimonio de conversión, Monseñor Juan Ignacio propuso tres enseñanzas fundamentales y de plena actualidad para la vida de todo cristiano.
En primer lugar, destacó la urgencia de poner a Jesucristo en el centro de la vida, recordando que el cristianismo no se reduce al cumplimiento de normas, sino que brota del encuentro personal con Cristo. “Si Cristo deja de estar en el centro, nuestra vida cristiana se vacía”, advirtió el Obispo, animando a los fieles a cultivar la oración y la participación en la Eucaristía dominical.
En segundo lugar, exhortó a vivir la sencillez y el desprendimiento. Frente a un mundo que promete felicidad en la acumulación de bienes y el éxito, el Obispo recordó que San Francisco abrazó la pobreza para tener un corazón libre para amar a Dios y a los demás.
Finalmente, Monseñor González subrayó la importancia de la fraternidad y la acción caritativa, dimensión esencial que marcó el carácter de esta celebración patronal. Invitó a la comunidad a superar la indiferencia y a reconocer el rostro de Cristo herido en los más pobres, los enfermos y las familias con dificultades. “La caridad comienza muchas veces en gestos sencillos: escuchar, acompañar, visitar, compartir y perdonar”, señaló, dejando a los presentes la interpelación: «¿Quién necesita de mí?».
Tras la reflexión, y en un momento de gran recogimiento espiritual, Monseñor Juan Ignacio impartió la bendición final a los fieles con una reliquia de san Francisco de Asís.
Una vez concluida la liturgia, la alegría de la fe se trasladó al atrio del templo, donde los asistentes pudieron disfrutar de tradicionales bailes religiosos en honor al patrono. La jornada culminó con un compartir fraterno que reunió a toda la comunidad, fortaleciendo los lazos de amistad, el compromiso evangelizador y el sentido de pertenencia a nuestra Iglesia diocesana.
Leer el texto completo de la Homilía aquí
Galería fotográfica:


Secretaría de Comunicaciones | Obispado de San Bernardo


