La Pintana, 4 de octubre de 2026.- En un ambiente de profundo recogimiento y alegría espiritual, el pasado sábado 3 de octubre a las 18:00 horas, un numeroso grupo de jóvenes estudiantes de los colegios Nocedal, Almendral y Puente Maipo recibieron el Sacramento de la Confirmación en la Iglesia Rectoral San Josemaría Escrivá, ubicada en la comuna de La Pintana.
La Santa Misa fue presidida por el Obispo de San Bernardo, Monseñor Juan Ignacio González, y concelebrada por los presbíteros José Huneeus Domínguez y Alejandro Bertelsen Simonetti, ambos sacerdotes numerarios de la Prelatura del Opus Dei, junto al padre Óscar Paredes, sacerdote de nuestra diócesis. La liturgia contó con la fervorosa participación de padres, padrinos, profesores y familias de los confirmandos.
Durante su homilía, el Pastor Diocesano se dirigió a los jóvenes con un tono pastoral y cercano, recordándoles la centralidad de este sacramento en la maduración de su fe: “Hoy sucede algo verdadero y profundo en el alma de cada uno: Jesucristo les entrega de una manera nueva el don de su Espíritu Santo”, señaló.
A la luz de la parábola bíblica de los viñadores, Monseñor Juan Ignacio explicó a los jóvenes que Dios les ha confiado una viña preciosa —su propia vida, sus talentos y su fe— con el propósito de que dé abundantes frutos de caridad, justicia, servicio y pureza de corazón. Frente a las dificultades y tentaciones del mundo actual, marcadas por el individualismo, la dependencia a las pantallas y el afán por las apariencias, el Obispo los exhortó a no tener miedo de ser cristianos y de ir contracorriente. “Frente a todo eso, hoy reciben una fuerza que no procede simplemente de su carácter: reciben al Espíritu Santo”, afirmó.
Haciendo eco de las enseñanzas del titular del templo, San Josemaría Escrivá de Balaguer, el Obispo de San Bernardo recordó a los presentes que el llamado a la santidad se vive en medio de las realidades ordinarias del mundo: en la sala de clases, en la familia, en el deporte y en el futuro trabajo profesional.
Para cultivar y hacer fructificar esta vida cristiana, Monseñor propuso a los jóvenes cuatro caminos concretos y seguros:
-
La fidelidad a la Santa Misa dominical, como alimento insustituible del alma.
-
El trabajo bien hecho, que en la etapa actual de los jóvenes se traduce en el estudio responsable, convertido en ofrenda a Dios.
-
La vivencia de la amistad y la caridad, sabiendo acompañar al prójimo y ensanchando el corazón hacia los más necesitados.
-
El trato diario con Dios, dedicando tiempo a la oración personal con Jesucristo.
Finalmente, antes de proceder a la unción con el Santo Crisma, el Obispo invitó a los presentes a poner su mirada en la Virgen María, quien desde el hermoso cuadro que preside la Iglesia Rectoral acompaña a la comunidad. A Ella, que dejó actuar plenamente al Espíritu Santo en su vida, se le pidió la gracia para que estos jóvenes puedan hacer de Jesucristo la piedra angular de toda su existencia.

Leer el texto completo de la Homilía aquí
Secretaría de Comunicaciones | Obispado de San Bernardo


