Queridos diáconos:
En la fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, deseo hacerles llegar mi saludo más cordial y mi gratitud por el generoso ministerio que realizan en nuestra Iglesia diocesana de San Bernardo. Asimismo, hago llegar mi particular agradecimiento a sus esposas y familia, que hacen posible el servicio a Dios y a la Iglesia que con abnegación prestan.
San Lorenzo nos recuerda que el diácono está llamado a transparentar a Cristo, que “no vino a ser servido, sino a servir” (Mc 10,45). El servicio que ustedes prestan en la liturgia, en la caridad y en el anuncio del Evangelio es un don precioso para la vida de la Iglesia y una ayuda insustituible para el ministerio de los sacerdotes.
Como enseñaba san Policarpo de Esmirna, “los diáconos deben ser irreprochables ante la justicia de Dios, como ministros de Dios y de Cristo, y no de los hombres”. Y san Juan Crisóstomo recordaba que el ministerio eclesial encuentra su verdadera grandeza cuando se vive con humildad y entrega, a ejemplo del Señor que lavó los pies de sus discípulos.
Quiero agradecerles, en nombre de todo el presbiterio de nuestra diócesis, la disponibilidad, el espíritu de servicio, la cercanía fraterna y la fidelidad con que colaboran en las parroquias, capellanías y diversas obras apostólicas. Su presencia fortalece la comunión eclesial y hace visible el rostro servicial de Cristo.
Que san Lorenzo interceda por cada uno de ustedes y por sus familias, para que perseveren con alegría en la vocación recibida y sigan siendo testigos de la caridad, de la fe y de la esperanza.
Con mi afecto y bendición.
San Bernardo, 9 de agosto 2026
+ Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo


