San Lorenzo, diácono y mártir: El servicio alegre y la entrega hasta el martirio

En la fiesta del santo patrono de los diáconos y de los mineros, la Diócesis de San Bernardo renueva su compromiso con el servicio a los más necesitados -verdaderos tesoros de la Iglesia- y ora con gratitud por la vocación de nuestros diáconos permanentes.

El 10 de agosto, la Iglesia universal celebra la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir, una de las figuras más veneradas de los primeros siglos del cristianismo. Su testimonio de fe, valentía ante la persecución y dedicación preferencial hacia los más frágiles sigue siendo hoy un faro luminoso para la vida eclesial y social.

“Estos son los tesoros de la Iglesia”

En el año 258, bajo la persecución del emperador Valeriano, el Papa San Sixto II fue martirizado junto a varios de sus diáconos. A Lorenzo, como archidiácono de la Iglesia de Roma, se le encomendó la custodia de los bienes eclesiásticos y la atención de los desposeídos. Al exigírsele entregar los pretendidos “tesoros de la Iglesia” a las autoridades imperiales, Lorenzo reunió a los pobres, tullidos, huérfanos y enfermos, y presentándolos al prefecto, declaró:

“Estos son los verdaderos tesoros de la Iglesia”.

Poco después, selló su fidelidad a Jesucristo sufriendo el martirio sobre una parrilla ardiente, dando ejemplo de serenidad, caridad y alegría cristiana hasta el último aliento.

La diaconía en nuestra Iglesia Diocesana

La figura de San Lorenzo nos recuerda que el diaconado no es un mero escalón funcional, sino una configuración sacramental con Cristo Servidor. En nuestra Diócesis de San Bernardo, la labor de los diáconos permanentes en las parroquias, capillas, hospitales y obras de Caritas representa una bendición constante para el pueblo de Dios.

Como ha señalado nuestro Obispo, Monseñor Juan Ignacio González, la caridad organizada y el servicio del altar caminan indisolublemente unidos: en la celebración de la Sagrada Eucaristía el diácono sirve la Mesa del Señor para luego extender esa misma mesa de misericordia hacia el hermano que sufre.

Gratitud a los trabajadores de la minería

En nuestra patria, la festividad de San Lorenzo está profundamente unida al Día del Minero. En los valles y montañas de Chile, los trabajadores de la minería extraen con esfuerzo los frutos de la tierra para el desarrollo del país. Encomendamos a la intercesión de San Lorenzo la protección de sus vidas, la seguridad en sus faenas y el bienestar espiritual de sus familias.

Saludo del Obispo de San Bernardo a los Diáconos de la Diócesis

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