El Santo Cura de Ars, modelo de amor a la Eucaristía y patrono de los párrocos
Cada 4 de agosto, la Iglesia universal celebra con gozo la memoria litúrgica de San Juan María Vianney, conocido entrañablemente como el “Santo Cura de Ars”. Reconocido como el patrono de los párrocos y del clero secular, su vida es un testimonio luminoso de cómo la gracia de Dios, unida a la humildad y a la entrega sacerdotal, puede transformar por completo una comunidad.
Un llamado forjado en la dificultad y la oración Nacido en Dardilly, Francia, en 1786, en el seno de una familia campesina profundamente cristiana, Juan María enfrentó grandes obstáculos para alcanzar el sacerdocio, especialmente debido a sus dificultades académicas con el latín. Sin embargo, su profunda piedad, su obediencia y su inquebrantable deseo de llevar las almas a Jesucristo le permitieron superar todas las barreras, siendo ordenado sacerdote en 1815.
Tres años más tarde, fue enviado a Ars, una pequeña y apartada aldea francesa que, en aquel entonces, sufría de una gran indiferencia religiosa. Al llegar, el santo sacerdote se propuso una sola meta: ganar el corazón de su pueblo para Dios.
El apóstol del Sacramento de la Reconciliación El Santo Cura de Ars comprendió que el centro de la vida de la parroquia es el altar y la misericordia divina. Pasaba hasta dieciocho horas diarias en el confesionario, administrando el Sacramento de la Reconciliación a miles de peregrinos que llegaban desde toda Francia y Europa buscando la paz para sus almas.
Su vida estuvo marcada por un profundo amor a la Sagrada Eucaristía, la adoración prolongada, el ayuno y la penitencia. Como nos ha recordado reiteradamente nuestro Obispo, Monseñor Juan Ignacio González: “No habrá renovación auténtica donde la Eucaristía sea secundaria o donde el sacramento de la misericordia sea olvidado”. San Juan María Vianney encarnó esta verdad, haciendo de su parroquia una verdadera “casa de comunión y escuela de santidad”.
Un llamado para nuestra Diócesis de San Bernardo La figura del Cura de Ars nos interpela hoy, en medio de los desafíos de nuestra propia Iglesia diocesana. El mundo y nuestras comunidades en San Bernardo, El Bosque, La Pintana, Pirque, Buin, Paine y Calera de Tango, necesitan de pastores santos, generosos, valientes y enamorados de Jesucristo.
Al conmemorar su fiesta, invitamos a todos los fieles a rezar fervientemente por nuestro Obispo, por los sacerdotes de nuestras parroquias y por las vocaciones sacerdotales. Como ha señalado nuestro Pastor diocesano en su Carta Pastoral: “Las vocaciones no nacen de campañas, sino de rodillas”. Es en el seno de nuestras familias cristianas y en la oración constante frente al Santísimo Sacramento donde Dios suscitará los futuros sacerdotes que se formarán en nuestro Seminario Mayor San Pedro Apóstol.
Oración por los sacerdotes
Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño, te rogamos que, por intercesión de San Juan María Vianney, derrames tu Espíritu Santo sobre todo el clero de nuestra Diócesis de San Bernardo. Dales un corazón semejante al tuyo, encendido en caridad pastoral, amor a la Sagrada Eucaristía y celo por la salvación de las almas. Amén.

