19 de julio 2026. Cuartel de la 14 Comisaria de San Bernardo
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Jn 15,13)
Estas palabras de Jesús adquieren hoy una fuerza especial. Estamos reunidos para encomendar a Dios a un servidor público que encontró la muerte en el cumplimiento de su deber.
Dar la vida por los demás es una de las expresiones más altas del amor. Hay quienes hacen de su existencia una vocación de servicio y aceptan que ese servicio puede exigir sacrificio, riesgo e incluso la entrega de la propia vida.
La vocación del carabinero tiene algo profundamente noble: salir cada día dispuesto a cuidar la vida de personas que muchas veces ni siquiera conoce; proteger al débil, acudir cuando alguien pide auxilio y enfrentar el peligro para que otros puedan vivir en paz.
Cristo mismo nos enseñó que la verdadera grandeza está en servir: «El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida» (Mc 10,45).
El Himno de Carabineros expresa con palabras sencillas y profundas el espíritu de esta vocación cuando habla de avanzar «sirviendo a la Patria». En esas palabras se resume toda una forma de vida: servir sin preguntar quién es la persona que necesita ayuda; cumplir el deber aun cuando cueste; permanecer en el puesto cuando aparece el peligro.
Hoy esas palabras adquieren un significado especialmente doloroso y solemne. El Cabo 1° Marco Cosme Barquero salió un día más a cumplir esa misión de servicio y encontró la muerte en el ejercicio de su deber.
Hay también en el himno una expresión particularmente significativa: «Orden y Patria es nuestro lema». Orden no significa solamente disciplina exterior. Para una sociedad significa también respeto por la ley, por la vida humana, por la autoridad legítima y por los derechos de cada persona. Y Patria significa esa gran familia que hemos recibido de nuestros antepasados y que tenemos el deber de cuidar y transmitir en paz a quienes vienen después.
Por eso, cuando un carabinero entrega su vida en acto de servicio, su muerte interpela a toda la sociedad. Nos recuerda que la paz y el orden que tantas veces damos por supuestos tienen detrás personas concretas que los custodian, familias que aceptan sacrificios y hombres y mujeres que cada día salen de sus hogares sin saber qué dificultades deberán enfrentar.
Quienes nos cuidan también necesitan ser cuidados. Quienes nos protegen necesitan sentirse protegidos. Quienes sirven a Chile merecen la gratitud, el respeto, la oración y el apoyo de Chile.
Hoy queremos decir a sus camaradas que su servicio tiene sentido y que no están solos. Y a la familia del Cabo 1° Marco Cosme Barquero, cuyo dolor también es nuestro dolor.
Pero este es, sobre todo, un responso cristiano. Por eso no nos limitamos a recordar: rezamos. Creemos que Jesucristo ha vencido a la muerte y que quienes mueren en Él están llamados a participar de su resurrección.
Hoy nuestra oración tiene un nombre concreto: Marco Cosme Barquero.
Señor, mira el servicio que prestó, el bien que realizó, sus sacrificios conocidos y escondidos. Purifica cuanto necesite de tu misericordia y concédele el descanso eterno.
Y a la Virgen del Carmen, Madre, Reina y Patrona de Chile, le pedimos que lo cubra con su manto; que consuele a su familia, fortalezca a sus camaradas y proteja a cada carabinero que sale diariamente a servir.
Que Dios nos conceda construir un Chile donde prevalezcan el respeto por la vida, la justicia, la autoridad legítima, la fraternidad y la paz.
Y que las palabras del himno que tantas veces han cantado no sean solamente una canción institucional, sino un compromiso que toda la Patria sepa reconocer y agradecer: una vida puesta al servicio de los demás y de Chile.
Que el Señor reciba al Cabo 1° Marco Cosme Barquero en su misericordia.
Que brille para él la luz perpetua.
Que la Virgen del Carmen lo reciba bajo su manto.
Y que Dios bendiga y proteja siempre a Carabineros de Chile y a nuestra querida Patria.
Amén


