En la solemne Eucaristía celebrada en la Iglesia Catedral, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz animó a los fieles a renovar el alma de la patria, proponiendo el uso del escapulario y la recuperación del rezo del Santo Rosario en familia. Durante la liturgia, se estrenó el himno oficial del Centenario compuesto por los seminaristas diocesanos.
San Bernardo, 16 de julio de 2026. – Con profunda alegría y comunión eclesial, la Diócesis de San Bernardo celebró este 16 de julio la Solemnidad de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo, Patrona principal de la República de Chile. La Eucaristía, presidida por nuestro Obispo, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, en la Iglesia Catedral, tuvo un carácter histórico al conmemorarse los cien años de la solemne coronación de la imagen de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de nuestra nación.
Durante su homilía, el Pastor diocesano destacó que este centenario “no es solamente una fecha que se recuerda”, sino “una gracia que se recibe, una responsabilidad que se asume y, sobre todo, un camino que debemos continuar”. Recordó que María ha acompañado silenciosamente el alma de Chile desde sus orígenes hispánicos y los albores de la Independencia, amparando al pueblo en las alegrías y estando especialmente presente en medio de los dolores causados por desastres naturales y divisiones sociales.
“Por María vamos a Cristo y con María volvemos a Cristo”
El núcleo del mensaje pastoral de Monseñor González fue un llamado urgente a la conversión: “Chile necesita volver a Cristo. Necesita volver a Cristo cada persona, cada familia, cada comunidad y cada institución”, enfatizó. El Obispo advirtió que cuando el hombre se aleja del Verbo encarnado, oscurece el sentido de su propia vida y libertad. Así, exhortó a la asamblea recordando que volver al Señor “significa volver a reconocer la dignidad inviolable de toda persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural”.
Reconociendo a María como “Madre de la unidad”, Monseñor González hizo una especial súplica por las autoridades políticas, judiciales y sociales del país, pidiendo para ellas el “acierto” necesario para servir al bien común y trabajar por la unidad dentro de las legítimas diferencias que componen la patria.
Un centenario que debe convertirse en vida Para que esta conmemoración trascienda lo puramente histórico, el Obispo propuso a las familias diocesanas la adopción de dos prácticas sencillas y poderosas. En primer lugar, llamó a recuperar el rezo del Santo Rosario en los hogares, aseverando que a través de él “nos introduce profundamente en su vida [la de Jesús]”. En segundo lugar, instó a portar el escapulario de la Virgen del Carmen, precisando con total claridad doctrinal que este “no es un amuleto ni una protección mágica”, sino “un signo de pertenencia a María y de compromiso con una vida cristiana coherente”.
Un himno para continuar el camino La solemne celebración fue también el escenario para escuchar por primera vez el nuevo himno del centenario, una obra compuesta por los alumnos del Seminario Mayor San Pedro Apóstol. Un canto concebido como una alabanza a Dios y un instrumento evangelizador para renovar el compromiso de los fieles con su fe.
En un trabajo de colaboración del ecosistema de medios del diócesis se desarrolló una producción que compartimos a continuación, para unirnos en este canto de alabanza
HIMNO DEL CENTENARIO – VERSIÓN VIDEO BREVE
La liturgia concluyó con la asamblea unida a su Obispo, evocando las palabras de nuestro Celestial Patrono, San Bernardo de Claraval, y clamando juntos la tradicional súplica:
“Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile: ¡Salva a tu pueblo que clama a ti!”.
Accede al texto completo de la homilía aquí


