SAN BERNARDO, 23 de junio de 2026. Ante el doloroso y violento acontecimiento ocurrido durante la madrugada de este martes en nuestra comuna, donde un menor de doce años de edad perdió la vida en el contexto de un robo vehicular, la Iglesia Diocesana de San Bernardo manifiesta su más profundo pesar, condena enérgicamente este acto de violencia y expresa su cercanía espiritual con la familia afectada.
Como comunidad eclesial, nos unimos al dolor de este padre y su familia, quienes regresaban de celebrar una festividad tan significativa como el Día del Padre, encontrándose de frente con el misterio del mal y del sufrimiento injusto. La pérdida de una vida inocente, bajo circunstancias de tanta agresividad, conmociona no solo a nuestra provincia, sino a toda la nación.
El Obispo Diocesano de San Bernardo, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, ha expresado su rechazo absoluto a estos niveles de deshumanización y ha manifestado lo siguiente:
“Con el corazón de pastor profundamente adolorido, elevo mis oraciones por el eterno descanso de este pequeño niño, cuya vida terrenal ha sido truncada de forma tan violenta e injusta. La vida humana es un don sagrado de Dios, y su vulneración es un pecado grave que clama justicia ante el Cielo.
Nos preocupa de manera alarmante constatar que, según los antecedentes, los presuntos responsables de este lamentable hecho serían también jóvenes y menores de edad. Esto nos interpela como sociedad y como Iglesia sobre la urgente necesidad de reconstruir el tejido moral y familiar de nuestra patria. ¿Dónde estamos perdiendo el alma de nuestros jóvenes? Pedimos a las autoridades competentes actuar con la debida celeridad y el rigor de la ley para determinar las responsabilidades, y exhortamos a toda la comunidad a no caer en la espiral del odio, sino a redoblar los esfuerzos por la paz y la justicia social”.
La Diócesis de San Bernardo hace un llamado a todas las parroquias, comunidades religiosas y fieles a unirse en oración en la Santa Eucaristía por el consuelo de la familia de la víctima, implorando a Dios que toque los corazones de aquellos que se han desviado hacia el camino del crimen y la violencia.
Encomendamos el alma de este niño a la protección maternal de la Santísima Virgen María, amparo de los afligidos, confiando en que el Dios de la vida tendrá la última palabra frente a la muerte y el dolor.
Secretaría de Comunicaciones
Obispado de San Bernardo, Chile


