Homilía en la celebración de la Santa Misa de Acción de Gracias por el Combate Naval de Iquique.
Catedral de San Bernardo, 20 de mayo de 2026
Arturo Prat Chacón y el hoy de Chile: enseñanzas para nuestro tiempo
Queridos hermanos y hermanas, autoridades que hoy no acompañan, miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden, de las instituciones civiles más importantes de nuestra comuna, del voluntariado y de nuestros colegios y tantos que hoy no reunimos bajo cielo azul de la Patria en este templo y casa comun.
La figura de Arturo Prat no pertenece sólo al pasado heroico de Chile; es una conciencia viva que interpela el presente. Su vida breve y luminosa ofrece claves profundas para enfrentar los desafíos morales, sociales y espirituales del Chile actual.
Hoy, cuando tantas decisiones se toman prescindiendo de lo trascendente, Prat recuerda que sin Dios el hombre pierde su norte interior.
- Amar al prójimo y a la patria por sobre sí mismo
Su vida es un testimonio concreto de la palabra evangélica: “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. No buscó su interés personal, sino el bien de otros y de Chile.
En un tiempo marcado por el individualismo, su ejemplo enseña que el verdadero progreso de una nación se construye sobre la entrega generosa y el servicio.
- Cumplir la misión: el supremo objetivo
Prat entendió su vida como misión. No improvisó su entrega final: la preparó con una vida coherente. Su decisión —“si me atacan, lo abordo”— no es sólo una frase militar, sino la expresión de un alma que asume plenamente su deber.Chile necesita hoy hombres y mujeres que vivan con sentido de misión, fieles a su vocación en la familia, el trabajo y la vida pública.
- Capacidad de prever y actuar con determinación.
Prat no fue un impulsivo, sino un hombre que pensaba, preveía y decidía. Supo leer la realidad y actuar con claridad.
En el contexto actual, donde tantas veces domina la improvisación, su figura enseña la importancia de la prudencia unida a la valentía: pensar bien para actuar mejor.
- La familia, columna esencial. Su amor a su esposa y a su hijo muestra que el héroe no nace en el campo de batalla, sino en el hogar. La familia fue su escuela de virtud, de responsabilidad y de amor fiel.
Hoy, cuando la familia sufre múltiples fragilidades, Prat recuerda que allí se forja el alma de la patria.
- Integridad de la persona
Marino, abogado, servidor público y agente de Chile en el extranjero: Prat encarna una personalidad armónica, abierta a múltiples dimensiones del saber y del servicio.Su vida invita a superar la mediocridad y a aspirar a una formación integral, donde fe, inteligencia y acción se unan en un mismo ideal.
- Sobriedad y honradez
Su gesto de devolver el viático sobrante en su misión en Argentina no es un detalle menor: es signo de una conciencia recta. En tiempos donde la corrupción y la falta de probidad dañan la confianza social, Prat aparece como modelo de transparencia y rectitud.
- Amor a Chile y a la Virgen del Carmen
Su patriotismo no fue ideológico, sino filial. Amó a Chile como se ama a una madre. Y ese amor estuvo iluminado por su devoción a la Virgen del Carmen, a quien confió su vida y la de sus marinos, invitándolos a llevar el escapulario.
Aquí se revela una verdad profunda: la identidad de Chile está marcada por una historia de fe, que no puede ser ignorada sin empobrecer el alma nacional.
Conclusión
Arturo Prat no es sólo un héroe del pasado; es un maestro para el presente. Su vida enseña que la grandeza de una nación depende de la grandeza moral de sus hijos
En él se unen fe, deber, familia, patria y sacrificio. Y desde su ejemplo surge una pregunta decisiva para nuestro tiempo:
¿Estamos dispuestos a vivir —cada uno en su lugar— con la misma fidelidad a Dios, al prójimo y a Chile con que vivió Arturo Prat?
Pidamos a Dios, nuestro Padre Común, pidamos a la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, Coronada como patrona de la Patria Chile por nuestros antepasados hace un siglo, que nos haga a todos fieles servidores de los demas, y que el ejemplo de Prat no haga poner siempre a Chile en el centro de nuestros desvelos.?
+Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo


