El Obispo de San Bernardo destacó la vocación de servicio de la institución y abordó con firmeza los desafíos de seguridad que enfrenta el país, llamando a defender la dignidad humana frente al crimen organizado.
SAN BERNARDO, 11 de junio de 2026. En un ambiente de profunda oración y recogimiento, la Iglesia Catedral de San Bernardo acogió esta tarde la Santa Misa en conmemoración de los mártires de Carabineros de Chile. La celebración eucarística fue presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, y contó con la alta presencia de la Señora Delegada Presidencial, el General Director de Carabineros, miembros del Alto Mando, jefes superiores, oficiales, suboficiales y familiares de la institución uniformada.
Una vocación tejida en la virtud y el sacrificio
Durante su homilía, Monseñor González enfatizó que el servicio policial trasciende las fronteras de una simple profesión, constituyendo una auténtica vocación consagrada al bien común, la paz social y el amparo de los más desvalidos. Recordando el juramento de servicio que los funcionarios realizan “hasta rendir la vida si fuese necesario”, el prelado subrayó que este compromiso se encarna en una entrega diaria y silenciosa.
«Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13). El heroísmo no surge de improviso. Se construye día a día mediante la disciplina, la honestidad, el sacrificio silencioso y la fidelidad a la misión recibida.
Para profundizar en la nobleza de esta misión, el pastor diocesano acudió a las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, evocando a San Agustín al señalar que «quienes mandan sirven a aquellos sobre quienes parecen mandar». Asimismo, citó a San Ambrosio para recordar que la fortaleza es la virtud que actúa como escudo de todas las demás, indispensable para mantenerse firmes en las horas de mayor prueba.
Firmeza ante las amenazas que destruyen a la sociedad
En su alocución, el Obispo no eludió la compleja realidad delictual que golpea al territorio nacional. Manifestó con preocupación cómo la patria encara hoy dolores causados por el narcotráfico, la violencia, el crimen organizado y las mafias que dañan el tejido familiar, corrompen el futuro de la juventud y siembran el temor en las comunidades vulnerables.
Frente a este escenario, Monseñor González recalcó la trascendencia de la labor policial en los tiempos actuales:
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Defensa de los inocentes: La misión actual de Carabineros adquiere un valor extraordinario que va más allá de la mera fiscalización legal.
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Dignidad humana: Su esencia radica en salvaguardar la dignidad intrínseca de cada persona.
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Convivencia pacífica: Son los encargados de resguardar el orden para asegurar el desarrollo de una vida social armónica.
Haciendo eco del Magisterio de la Iglesia, recordó las directrices del Papa León XIV, quien ha manifestado que el servicio de los organismos de seguridad representa un aporte invaluable al bien común cuando se ejerce bajo el absoluto respeto a los derechos humanos y la incansable búsqueda de la justicia.
Amparo bajo la oración y la mirada de la Patrona de Chile
Hacia el término de la liturgia, la comunidad eclesial elevó sus plegarias a la Santísima Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, y Patrona y Generala de Carabineros. El Obispo encomendó a su maternal intercesión el descanso eterno de los mártires caídos, el consuelo de sus familias y la protección diaria de los hombres y mujeres que portan el uniforme verde con honor y amor a Chile.
La Eucaristía concluyó con un solemne ruego para que el Señor recompense la entrega generosa de los funcionarios fallecidos y suscite en la juventud actual nuevos deseos de servir a la patria con generosidad y rectitud de vida.
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