Monseñor Juan Ignacio González preside Eucaristía de Acción de Gracias por el Combate Naval de Iquique y destaca el legado de Arturo Prat

En la mañana de este miércoles 20 de mayo de 2026, la Iglesia Catedral de San Bernardo acogió la celebración de la Santa Misa de Acción de Gracias en conmemoración del Combate Naval de Iquique. La solemne Eucaristía estuvo presidida por el Obispo diocesano, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, y contó con la presencia de autoridades civiles, miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden, representantes de las instituciones comunales más importantes, voluntariados y delegaciones escolares locales.

Un héroe que interpela el presente de la nación

Durante su alocución, titulada “Arturo Prat Chacón y el hoy de Chile: enseñanzas para nuestro tiempo”, el prelado enfatizó que la figura de Prat no pertenece únicamente al pasado heroico de la nación, sino que constituye una conciencia viva que interpela el presente. Manifestó que la vida del héroe ofrece claves profundas para enfrentar los desafíos morales, sociales y espirituales que atraviesa el Chile actual.

Asimismo, advirtió que en un contexto donde muchas decisiones se toman prescindiendo de lo trascendente, Prat recuerda con fuerza que sin Dios el hombre pierde su norte interior.

Ejes fundamentales de su legado pastoral y moral

Monseñor González profundizó en las virtudes del prócer a través de varios puntos esenciales para la edificación del país:

  • Amor al prójimo y espíritu de servicio: Frente al individualismo imperante, la vida de Prat es un testimonio concreto de la máxima evangélica de dar la vida por los demás. Su ejemplo nos enseña que el verdadero progreso de una nación se construye sobre la entrega generosa y el servicio, y no en el interés personal.
  • Sentido de misión y deber: El prócer entendió su vida como una misión que preparó a través de una conducta coherente. Su célebre decisión de abordar al enemigo manifiesta un alma dispuesta a asumir plenamente su deber, un sentido de misión que Chile necesita recuperar hoy en las familias, el trabajo y la vida pública.
  • Prudencia y determinación: Frente a la improvisación de los tiempos actuales, su figura destaca por la prudencia unida a la valentía. Prat fue un hombre reflexivo que pensaba, preveía y decidía con absoluta claridad ante la realidad.
  • La familia como escuela de virtudes: El amor incondicional hacia su esposa e hijo demuestra que las virtudes del héroe se forjaron primero en el hogar. Hoy, cuando la familia sufre múltiples fragilidades, su testimonio recuerda que allí se forja el alma de la patria.
  • Integridad, sobriedad y honradez: Prat encarnó una personalidad armónica y multifacética como marino, abogado y servidor público, invitando a superar la mediocridad. Asimismo, su gesto ético de devolver el viático sobrante en su misión en Argentina resalta como un modelo de transparencia y rectitud en tiempos donde la corrupción daña la confianza social.

Identidad de fe y devoción carmelitana

El Obispo de San Bernardo también subrayó que el patriotismo de Arturo Prat no obedeció a razones ideológicas, sino a un amor filial a la Patria. Detalló que este amor estuvo permanentemente iluminado por su devoción a la Virgen del Carmen, a quien confió su vida y la de sus marinos, invitándolos a portar el escapulario.

“Aquí se revela una verdad profunda: la identidad de Chile está marcada por una historia de fe, que no puede ser ignorada sin empobrecer el alma nacional”.

Un llamado a la fidelidad y el servicio común

Al aproximarse al cierre, Monseñor González planteó que Prat debe ser visto como un maestro para el presente, cuya vida enseña que la grandeza de una nación depende directamente de la grandeza moral de sus hijos. En él se unen armónicamente la fe, el deber, la familia, la patria y el sacrificio.

Frente a la comunidad reunida en el templo, el prelado lanzó una pregunta decisiva: ¿Estamos dispuestos a vivir -cada uno en su lugar- con la misma fidelidad a Dios, al prójimo y a Chile con que vivió Arturo Prat?.

La celebración concluyó con una súplica dirigida a Dios Padre y a la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile -coronada por la Patria hace un siglo-, pidiendo que nos haga a todos fieles servidores de los demás y que el ejemplo de Prat mueva los corazones a situar siempre a Chile en el centro de las preocupaciones.