Monseñor Juan Ignacio preside Eucaristía en Parroquia Jesús Buen Pastor de La Pintana

En el Cuarto Domingo de Pascua, nuestro Obispo diocesano se unió a la comunidad de El Castillo para celebrar la Fiesta del Buen Pastor y la 63ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Este domingo 26 de abril, en una atmósfera de profunda alegría pascual y comunión eclesial, el Obispo de San Bernardo, Monseñor Juan Ignacio González Errázuriz, presidió la Santa Eucaristía en la Parroquia Jesús Buen Pastor, ubicada en el sector de El Castillo, comuna de La Pintana.

La celebración litúrgica contó con la concelebración del párroco, Pbro. Víctor Virili, junto a los padres Joaquín Vicente y Agustín, todos pertenecientes al Instituto del Verbo Encarnado (IVE), quienes llevan adelante una abnegada misión pastoral en dicho sector de nuestra Diócesis.

Cristo, la Puerta hacia la Vida en Abundancia

Durante la homilía, Monseñor Juan Ignacio reflexionó sobre el Evangelio de San Juan (10, 1-10), destacando la figura de Jesucristo como el único y verdadero Pastor. “En un tiempo donde abundan voces extrañas que buscan confundir al Pueblo de Dios, el cristiano debe aprender a reconocer la voz de su Pastor, que llama a cada uno por su nombre para sacarlo a la luz y a la libertad”, señaló el Prelado.

Haciendo énfasis en las palabras del Señor —“Yo soy la puerta: el que entre por mí se salvará”—, el Obispo instó a la comunidad de El Castillo a centrar su vida personal y familiar en la persona de Jesucristo, el único que garantiza una “Vida en abundancia”, protegiendo a sus ovejas de aquello que busca robarles la esperanza.

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

En el marco de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por el Papa San Pablo VI en 1963, el Obispo diocesano hizo un especial llamado a orar por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada, uno de los ejes fundamentales de su reciente Carta Pastoral 2026.

“Es un día para dar gracias a Dios por nuestros pastores, pero también para pedir con insistencia que el Señor envíe obreros a su mies. Necesitamos jóvenes valientes que, reconociendo la voz del Buen Pastor, estén dispuestos a entregar su vida por la salvación de las almas”, afirmó Monseñor González.