“La Pascua nos da una certeza: Cristo vive, y su victoria es real”

Monseñor Juan Ignacio González presidió la solemne Vigilia Pascual en la Iglesia Catedral de San Bernardo, que congregó a numerosos fieles que celebraron la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

La vigilia comenzó en las puertas del templo con la solemne bendición del fuego, con el cual se encendió el cirio pascual, signo de Cristo resucitado. Los seminaristas fueron prendiendo las velas de los asistentes, que fueron iluminando poco a poco los rostros y las naves de la Catedral.

En su homilía Monseñor Juan Ignacio señaló que “. Es la noche más importante del año, porque celebramos algo que cambió la historia para siempre: Jesucristo ha resucitado”.

Asimismo, destaca que “Vivimos tiempos de gran tensión entre los pueblos, con conflictos que hacen temer incluso una guerra de alcance mayor. Estamos en un mundo que se está acostumbrando a vivir en guerras, violencias y atropellos de la dignidad de las personas, especialmente los inocentes. La Resurrección de Cristo no elimina automáticamente el mal del mundo, porque Dios respeta la libertad del hombre. El Señor no impone la paz: la ofrece como don de su gracia. Pero hemos de aceptarla. Pidamos para que los que dirigen el mundo acepten la Paz de Cristo, la Luz del Resucitado”.

Invita a los fieles a ser “portadores de la Luz de Cristo, para alumbrar a un mundo, muchas veces oscuro. Para llevarla a nuestra vida familiar, a nuestro ambiente de trabajo”.

Y en este tiempo de gracia que vivimos, en el Año Mariano por el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen, la reconocemos como Madre que acompaña la fe de su pueblo, sosteniéndonos en la esperanza y enseñándonos a esperar contra toda esperanza”.

Después de la homilía los asistentes a la luz de Cristo resucitado renovaron las promesas bautismales, renunciando al pecado para renacer a una vida nueva.

Al finalizar Monseñor Juan Ignacio impartió la solemne bendición a todos los presentes en la Vigilia Pascual.

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