“Renovar el ardor sacerdotal y el impulso misionero”

Fue el llamado de Monseñor Juan Ignacio González a los sacerdotes y religiosos, durante la celebración de la Solemne Misa Crismal de este Miércoles Santo.

Con una Iglesia Catedral repleta de fieles, familias, jóvenes y monaguillos de las diferentes parroquias, el Obispo de San Bernardo, presidió este 1 de abril la Santa Misa Crismal, en la que los sacerdotes diocesanos y religiosos, renovaron sus promesas ministeriales ante el pueblo de Dios.

En su homilía, el Obispo de San Bernardo subrayó que “el sacerdocio nace de la unción de Cristo y requiere ser constantemente renovado, e invitó a los presbíteros a “reavivar el don recibido”, retomando el ardor primero de la vocación frente al cansancio, la rutina y las dificultades propias del ministerio”.

Inspirado en las enseñanzas del Papa León XIV, Monseñor Juan Ignacio destacó la urgencia de un nuevo impulso misionero, centrado en el anuncio del Evangelio en un contexto donde la fe ya no puede darse por supuesta, enfatizando que el sacerdote no es un administrador, sino un hombre configurado con Cristo, llamado a anunciar, acompañar y servir.

Asimismo, recordó que la vida interior es fundamento esencial del ministerio: sin oración y unión con Dios, la acción pastoral pierde fecundidad. En este sentido, se hizo un llamado a fortalecer la fraternidad sacerdotal y la comunión eclesial.

La homilía también puso en el centro la Eucaristía como fuente y sentido de la vida sacerdotal, invitando a los presbíteros a vivir como verdaderos hombres eucarísticos.

Finalmente, en el marco del Año Mariano por el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen, destacó el papel de la Virgen María como modelo de fidelidad, entrega y cercanía pastoral, animando a los sacerdotes a vivir su vocación con un espíritu filial y misionero.

A continuación, se procedió a la renovación de las promesas sacerdotales. El Sr. Obispo se dirigió a los presbíteros, quienes afirmaron en voz alta su fidelidad al sacerdocio.

Acto seguido, Monseñor Juan Ignacio consagró el Santo Crisma y bendijo los Santos Óleos de los catecúmenos y de los enfermos, que se usarán durante el año en los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Unción de los Enfermos, los cuales entregó a cada vicario de la diócesis.

La solemne ceremonia se realizó en un clima de recogimiento, esperanza y renovación espiritual, en la cual la Iglesia que peregrina en San Bernardo se prepara a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo

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