Destaca Monseñor Juan Ignacio González en la Carta Pastoral al inicio del Año Apostólico 2026, en la Diócesis de San Bernardo, dando dado a conocer los lineamientos esenciales del trabajo apostólico para este año.
En ella se invita a toda la diócesis a comenzar este tiempo con espíritu de renovación espiritual, recordando que la vida cristiana es siempre un “recomenzar” constante en el camino de la conversión y del amor a Dios. Inspirándose en los Padres de la Iglesia, recuerda que la santidad consiste en volver a empezar cada día, confiando en la gracia de Dios.
La carta subraya la importancia de vivir en comunión con el Sucesor de Pedro, acogiendo las enseñanzas del Papa León XIV. Para facilitar su conocimiento se ha creado el boletín “Magisterio Esencial”, que recoge sus principales enseñanzas y está disponible en la página web del obispado.
El año 2026 tendrá un significado especial para la Iglesia en Chile, al cumplirse 100 años de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de nuestra nación (1926-2026). La diócesis celebrará un Año Mariano, invitando a los fieles a renovar su devoción a la Virgen María y a acoger las gracias espirituales e indulgencias concedidas por la Santa Sede, conforme a las indicaciones de la Carta Pastoral sobre el centenario de la consagración de Chile a la Madre de Dios.
También la carta destaca, en un apartado especial, la importancia de la sinodalidad, como estilo de vida eclesial, entendida como caminar juntos en la escucha del Evangelio, en el diálogo y en el discernimiento comunitario. Cada miembro de la Iglesia —obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos— tienen una voz y una responsabilidad en la misión común. Con este fin, la diócesis ha constituido un Consejo Sinodal Diocesano, integrado por sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y fieles laicos, que está ayudando a discernir los caminos pastorales que el Espíritu Santo sugiere para la Iglesia en San Bernardo.
Nuestras Orientaciones Pastorales
La carta reafirma tres grandes líneas de acción pastoral para toda la diócesis, siguiendo las orientaciones pastorales que desde varios años existen en ella, con objetivos concretos en cada una de ellas.
- Centralidad de Jesucristo, especialmente en celebración y asistencia a la Eucaristía, la Misa dominical y la adoración al Santísimo.
- Vida de oración personal y comunitaria, fomentando la lectio divina, la oración mental y el uso del manual diocesano “Orar con Jesús”, además del valor de la piedad popular.
- Atención espiritual y material a los más pobres, mediante iniciativas solidarias como comedores parroquiales, misiones y el acompañamiento a enfermos.
Se insiste en continuar por el camino de la transparencia y responsabilidad en la administración económica de las instituciones eclesiales, incluyendo el cumplimiento de las obligaciones legales y la rendición de cuentas. Asimismo, se recuerda el quinto mandamiento de la Iglesia, que invita a los fieles a contribuir al sostenimiento de su misión. https://unoporcientosanbernardo.cl/
Las Vocaciones sacerdotales
El Seminario Mayor San Pedro Apóstol iniciará el año con 37 seminaristas, aunque se constata la escasez de vocaciones provenientes de las comunidades locales. Se recuerda que toda la Iglesia es responsable del surgimiento y acompañamiento de las vocaciones. Una parroquia, un colegio, etc. genera vocaciones sacerdotales cuando posee cinco rasgos: Ora intensamente (Eucaristía-adoración, Sanro Rosario, confesión, etc). Tiene sacerdotes felices y cercanos, accesibles a los jóvenes y que caminan con ellos. Forma familias creyentes, mediante una pastoral familiar viva. Hace servir a los jóvenes en las diversas actividades eclesiales y especialmente en el servicio a los más pobres, e invita personalmente a seguir a Cristo, con la palabra y con el ejemplo. Como alguien dijo gráficamente: Las vocaciones no nacen de campañas, sino de rodillas.
La carta concluye invitando a toda la diócesis a vivir este año bajo la protección de la Virgen del Carmen, confiando en que este centenario traerá renovación espiritual, retorno a los sacramentos, vocaciones sacerdotales y reconciliación para la sociedad chilena.
El Obispo encomienda a todos los fieles a la intercesión de María y anima a comenzar este año pastoral con esperanza, recordando la invitación del Señor: “Duc in altum” —rema mar adentro.
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