| Tiempo de Cuaresma, 40 dÃas para compartir |
Al comienzo de cada año, miles de grupos se organizan para distribuir en sus parroquias, colegios y capillas los afiches y alcancÃas de la Campaña Cuaresma de Fraternidad. ¿Cuál es su historia? ¿Cuál su aporte a la Iglesia diocesana?
Una historia de generosidad Fue creada por los Obispos chilenos con el fin de abrir una fuente local de financiamiento para la acción social. Las diversas obras sociales que la Iglesia ha impulsado, realizado o sostenido, en los últimos 30 años, han recibido una enorme ayuda económica desde organismos de cooperación europeos y norteamericanos. En los últimos años esos generosos aportes han disminuido de manera creciente, principalmente debido a las mejores condiciones económicas del paÃs. Previendo esta disminución, en 1982 los Obispos crean la Campaña Cuaresma de Fraternidad, como una fuente de motivación a compartir, fundada en la espiritualidad del tiempo de Cuaresma, en el que la Liturgia acentúa tres conductas concretas: rezar más, hacer penitencia y practicar la caridad. Esta Campaña, entonces, tiene sus raÃces en la vivencia espiritual de la Cuaresma para motivar la generosidad en el compartir. No es, pues, una colecta. Es más que una limosna. Es el fruto de una privación amorosa, para compartir generosamente con el hermano más necesitado, a través de la acción social de la Iglesia. Es, entonces, una 'campaña' en la que todos somos activos y entusiastas animadores, invitando a cada familia a ser parte de ella. Sus resultados están siendo cada vez más significativos y el 60% de la recaudación diocesana aporta un financiamiento mayor a las obras sociales de nuestras diócesis. Otro 30% de esa recaudación diocesana es compartido en un Fondo (común) Nacional al que postulan proyectos desde las diócesis, dirigidos a beneficiarios determinados por la Comisión Pastoral de Obispos.
Los fondos recaudados en cada diócesis son de la diócesis. Sin embargo, los obispos acordaron, y asà reglamentaron su realización, que: El 30% de su recaudación es compartida en un Fondo Nacional solidario, expresión de comunión eclesial nacional y signo fraterno de equidad. Este Fondo Nacional puede financiar con montos más significativos (hasta $ 5 millones) proyectos postulados desde las diócesis y permitir de este modo que donde hay menos recursos, tengan aquà una oportunidad de recibir un aporte mayor. Los Obispos acordaron además destinar entre un 5 y un 10% del Fondo Nacional para que el Comité Permanente del Episcopado lo envÃe a un paÃs que sufra una emergencia, de preferencia latinoamericano. El 10% de la recaudación diocesana se entrega para financiar los materiales y gastos de la Campaña, que son comunes para todo el paÃs. Algunos frutos En 1992 el Fondo Nacional se dirigió a las cárceles, financiando la construcción de capillas y salas de trabajo, equipamiento de herramientas y material de trabajo, en muchas de ellas. A partir del año siguiente, los obispos situaron a los destinatarios de este Fondo en las prioridades de sus Orientaciones Pastorales. Entre 1993 y 1997 esta ayuda fue para niños y jóvenes en riesgo social. En estos 5 años el Fondo Nacional apoyó 107 proyectos que recibieron un total de $340.103.019, con 19.164 beneficiados directos. Esos proyectos estaban dirigidos a capacitación laboral, prevención y rehabilitación de la drogadicción y del alcoholismo, programas de recreación y educación del tiempo libre, formación integral para niños en condiciones especiales (trabajadores, por ejemplo), implementación de centros de atención a jóvenes en poblaciones populares o sectores rurales, orientación a menores con problemas conductuales. Los ancianos pobres Las Orientaciones Pastorales siguientes priorizaron, entre otros, a los adultos mayores. Entonces, los obispos fijaron para 3 años que ellos fuesen beneficiados con el Fondo Nacional. Fue, sin duda, un acierto que permitió consolidar y potenciar nuestra Pastoral del Adulto Mayor en la mayorÃa de las diócesis. Cientos de clubes y centros abiertos atienden ancianos en la mayorÃa de las parroquias de todo el paÃs. En estos 3 años se asignó financiamiento a 56 proyectos especÃficos y 21 fondos de microproyectos, por un total de $ 343.029.550 los que beneficiaron a más de 15.000 ancianos pobres organizados en clubes y centros abiertos. Capacitación de monitores, asistencia dental y podológica, programas de producción y trabajo, equipos de esparcimiento y deportes, organización de eventos deportivos, culturales y recreacionales, fueron las principales acciones financiadas. Las evaluaciones dejan constancia de las mejores condiciones alcanzadas con los aportes de esta Campaña, especialmente en cuanto a que la Pastoral del Adulto Mayor logró una consolidación importante con los aportes obtenidos. Y también mujeres jefas de hogar Los años 2001 a 2003 los Obispos determinaron que la Campaña se dirigiera a mujeres pobres y jefas de hogar. Siendo una acción pastoral poco desarrollada en la Iglesia, esta Campaña ha permitido consolidar algunos programas ayudando a que cientos de mujeres, a través de 80 proyectos en los años 2001 y 2002, mejoren sus condiciones de trabajo con más herramientas, desarrollen sus actitudes personales y sus habilidades en programas de capacitación y fomenten sus potencialidades personales y familiares. Aún este año 2003 el Fondo Nacional está dirigido a beneficiar a estas mujeres.
Según Mideplan hay 37.814 (9,3%) menores de 2 años y 84.926 (8,8%) de niños y niñas entre 2 y 5 años en situación de indigencia, lo que da un total de 122.740 menores de 6 años que viven en condiciones inapropiadas para su desarrollo, en familias que tienen menos de lo que necesitan para vivir. Otros casi 400 mil niños y niñas menores de 6 años viven en situación de pobreza. Un 20% de estos niños tampoco tienen condiciones apropiadas para su desarrollo debido a la estrechez económica, baja escolaridad, inestabilidad laboral y otros rasgos de la situación de vida de sus padres. Por tanto, hay unos 200.000 niños y niñas menores de 6 años que viven en condiciones de vulnerabilidad y riesgo social, con privaciones que afectan, a veces severamente, su desarrollo. Unos son encerrados en sus piezas inhóspitas, a veces amarrados, mientras sus madres trabajan; otros son dejados al cuidado de hermanos mayores o ancianos débiles para atenderlos e incompetentes para estimularlos. A ellos no sólo les afecta la situación en que vive su familia inmediata, sino también el entorno muchas veces marcado por el alcoholismo, la droga, el abandono, la violencia y otras experiencias que pronto les incitarán y afectarán. La Iglesia, administrando los recursos económicos recaudados en la Campaña Cuaresma de Fraternidad, fomentará actividades que ofrezcan mejores y positivas oportunidades a niños y niñas que vivan en esas condiciones, con estÃmulos que fortalezcan el cimiento en sus vidas y les abran nuevas posibilidades para su futuro. Estas actividades deberán ser organizadas y planificadas, a fin de asegurar su estabilidad y duración. Serán realizadas por adultos que se asocien y organicen, participando como protagonistas, para ofrecer estas oportunidades y estimulaciones a esos niños. Una organización de la Pastoral Social de la Iglesia, en cada diócesis, supervisará la correcta utilización de los fondos y ejecución del programa. Campaña de Cuaresma en la Diócesis de San Bernardo Â
Para más información consulta a tu párroco o puedes hacerlo en la Pastoral Social del Obispado de San Bernardo a los teléfonos: 8591137 / 8598163 anexos 226 -228 Ayuda a los más necesitados, solicita una caja de Cuaresma en tu parroquia más cercana
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Al comienzo de cada año, miles de grupos se organizan para distribuir en sus parroquias, colegios y capillas los afiches y alcancÃas de la Campaña Cuaresma de Fraternidad. ¿Cuál es su historia? ¿Cuál su aporte a la Iglesia diocesana?
¿Qué se hace con el dinero recaudado?
Destinatarios 2006- 2008:
