Page 4 - El_Pescador_de_Perlas_web

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Un día, navegando en mar
tranquila, sopló el viento con tal
fuerza que los marineros no podían
gobernar la embarcación. De pronto,
sintieron un fuerte golpe en el fondo
de la nave. Esta quedó quieta. Habían
encallado. El jefe de la tripulación
llamó al joven Taisid, le hizo ponerse
el traje de buzo para que descendiera
y observara bien el casco del buque
por si había alguna avería. Taisid bajó.
Examinó el casco del buque y vio que
estaba intacto, pero el barco estaba
aprisionado entre dos rocas. Había
que esperar, pues, a que subiese la
marea para que el barco se pusiera a
flote.